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Lo que se dice en las mesas: Flávio Bolsonaro y Scott Bessent dan aire a Luis Caputo, pero el mercado le pasa la factura de la actividad

El alivio externo reanimó a los activos argentinos, aunque la debilidad de la actividad y el calendario electoral siguen pesando en las carteras. El riesgo país bajó un 10% tras tocar los 655 puntos. Se espera una caída trimestral del PBI y un crecimiento de 1,5% para 2026.

Fuente original: Ámbito Finanzas10 min de lecturaNeutral
Lo que se dice en las mesas: Flávio Bolsonaro y Scott Bessent dan aire a Luis Caputo, pero el mercado le pasa la factura de la actividad
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Las claves de la nota

  • Riesgo país bajó 10% desde 655 puntos.
  • Proyección de crecimiento del PBI para 2026 es 1,5%.
  • Expectativa de dólar a fin de año: $1.614.
  • Victoria de Bolsonaro en Brasil impulsa activos regionales.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Ámbito Finanzas.

La semana pasada trajo un respiro para los activos argentinos gracias a factores externos, como la victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de Brasil y un nuevo respaldo de Scott Bessent. Estos eventos contribuyeron a una disminución del riesgo país, que se ubicó un 10% por debajo de los 655 puntos registrados hace siete días. Sin embargo, la mejora en los bonos requiere más que estabilidad cambiaria y apoyo internacional para sostenerse. El mercado está evaluando cómo se reactivará la actividad económica real, ya que el desgaste político y la falta de recuperación en muchas empresas y hogares están empezando a reflejarse en los precios.

La estrategia oficial de que la estabilidad financiera impulsaría la economía real (dólar estable, menor inflación, recomposición del crédito, consumo e inversión) podría invertirse. Si la actividad urbana se debilita y erosiona el apoyo al gobierno, la economía real podría presionar al alza el riesgo país. Las proyecciones del REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) no son alentadoras, anticipando una caída trimestral del PBI que configuraría una recesión técnica al cierre del tercer trimestre. Para todo 2026, la mediana de las proyecciones de crecimiento es del 1,5%, con los mejores pronosticadores ubicándola en apenas 1,2%. Estos números dificultan encontrar un impulso duradero para las cotizaciones.

Noviembre y diciembre podrían ofrecer una tregua gracias a la cosecha fina, que aportaría dólares, permitiría compras del Banco Central y mejoraría los registros de actividad. El mercado cambiario se presenta más ordenado, y la expectativa de dólar para fin de año se recortó a $1.614. No obstante, el verdadero examen para los administradores de carteras se dará en febrero y marzo, cuando se evaluará si el impulso estacional se tradujo en una mejora real del consumo, la industria, la construcción y el crédito. Un dato agregado positivo podría dar un respiro, pero una recuperación más extendida permitiría un cambio de estrategia. Sectores como energía, minería y agro siguen mostrando fortaleza y sostienen expectativas de largo plazo, mientras que las actividades ligadas al mercado interno se ven afectadas por las tasas, los costos y una demanda débil. La incertidumbre política y la falta de ventas suficientes postergan inversiones.

La victoria de Bolsonaro en Brasil impulsó un repricing de acciones y del real, con bancos de inversión revisando posiciones. Este contagio ayudó a descomprimir la plaza local, donde los bonos encontraron demanda y las acciones experimentaron un rebote. A pesar de que aún falta el balotaje, la tendencia sugiere un posible aliado de peso para Argentina si se confirma el resultado. J.P. Morgan ha vuelto a clasificar a Brasil como "overweight", proyectando un potencial de hasta 20% para el MSCI Brazil, combinando una posible mejora fiscal con un real más fuerte que podría facilitar nuevas bajas de la tasa Selic.

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