El Niño amenaza los precios del café, cacao y otros alimentos: ¿cuánto pueden subir?
El fenómeno de El Niño podría disparar los precios de commodities agrícolas como el azúcar, café, cereales y aceites vegetales, ante riesgos climáticos, mayores costos de producción y la demanda de biocombustibles.

Las claves de la nota
- El Niño amenaza cosechas globales de alimentos.
- Precios agrícolas podrían subir hasta 25% en 12 meses.
- Demanda de biocombustibles incrementa presión sobre commodities.
- Argentina: impacto mixto en producción e inflación.
El fenómeno climático de El Niño se perfila como una nueva amenaza para la estabilidad de los precios de los alimentos a nivel global, impactando desde el café y el cacao hasta cereales y aceites vegetales. Según un análisis de Citi, una combinación de factores, incluyendo riesgos climáticos severos, el incremento en los costos de producción y restricciones comerciales, podría llevar a una reducción significativa en la oferta agrícola en los próximos meses.
El índice Bloomberg Commodity Agriculture ya ha registrado un aumento cercano al 20% en lo que va de 2026, y los analistas de Citi advierten que los riesgos para los precios de las materias primas agrícolas están sesgados al alza. Las previsiones climáticas indican que El Niño alcanzaría su máxima intensidad entre finales de noviembre y principios de diciembre de 2026, afectando a regiones clave como India, el sudeste asiático, Australia y partes de Brasil, con consecuencias directas sobre la producción de alimentos. La suba de fertilizantes y pesticidas también impulsa a los agricultores a reducir su uso, mermando aún más los rendimientos.
Citi estima que el trigo es uno de los productos más vulnerables, con hasta un 14% de su producción potencialmente comprometida, pudiendo escalar al 22% en escenarios más adversos. El maíz y la cebada también enfrentan riesgos significativos. En cuanto a los precios internacionales, Citi proyecta aumentos del 25% para el azúcar, 17% para el maíz, 16% para el trigo y 12% para la soja en un horizonte de doce meses.
La creciente demanda de biocombustibles, impulsada por los altos precios de la gasolina y el diésel, añade otra capa de presión. Políticas como el mandato de mezcla de biodiésel en Indonesia (50%) y etanol en Brasil (32%) desvían producción agrícola hacia el sector energético. En el caso del aceite de palma, una menor oferta en Indonesia y Malasia podría incrementar la demanda de aceite de soja, presionando los inventarios globales de aceites vegetales.
Para Argentina, un actor fundamental en la producción y exportación de commodities agrícolas, estas proyecciones son de vital importancia. La región pampeana, incluyendo Rosario, es un centro neurálgico para la producción de soja, maíz y trigo. Un escenario de menores rendimientos y mayores precios internacionales podría tener un impacto mixto: por un lado, beneficiaría a los productores exportadores en términos de divisas, pero por otro, aumentaría la presión inflacionaria interna sobre los alimentos, afectando el poder adquisitivo de los consumidores. La volatilidad en los mercados de granos y aceites vegetales podría generar incertidumbre en las decisiones de siembra y comercialización para la próxima campaña.
