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INTA desarrolla herramienta para mejorar genéticamente la soja y hacerla tolerante a sequía
El INTA avanza en una nueva herramienta que acelera la mejora genética de la soja para aumentar su tolerancia a la sequía. La tecnología, validada en campo e invernadero, ya identificó genotipos promisorios y podría aplicarse a otros cultivos.
- INTA desarrolla herramienta para mejorar soja tolerante a sequía.
- Identifica genotipos promisorios en etapas tempranas.
- La prolina es un indicador clave de tolerancia.
- Podría aplicarse a maní, trigo y maíz.
- Validada en invernadero y campo.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha desarrollado una innovadora herramienta destinada a optimizar los programas de mejoramiento genético de la soja, enfocándose en la resistencia a la sequía. Esta tecnología permite identificar, desde etapas tempranas del cultivo, materiales con una mejor respuesta al déficit hídrico, un factor crucial para la producción agrícola argentina, especialmente en regiones como Rosario y la Pampa Húmeda, altamente dependientes de la soja y vulnerables a eventos climáticos extremos.
Los ensayos preliminares han demostrado que los genotipos tolerantes a la sequía activan mecanismos de protección más eficientes, logran mantener un mejor estado hídrico y sufren menores niveles de daño oxidativo durante períodos de escasez de agua. La acumulación de prolina se ha identificado como uno de los indicadores más relevantes de esta tolerancia, según los biólogos del IFRGV-INTA y Conicet involucrados en la investigación. Esta metodología de fenotipado, validada tanto en invernadero como en campo, también ha sido aplicada a genotipos conservados en el Banco de Germoplasma de Soja del INTA Marcos Juárez y a líneas proporcionadas por el investigador Ignacio Vicentin, permitiendo la identificación de dos materiales con una tolerancia superior a la referencia utilizada.
Si bien la iniciativa del INTA es prometedora, cabe recordar el antecedente de la tecnología HB4 de Bioceres, que buscaba conferir mayor tolerancia a la sequía en cultivos como el trigo. A pesar de su aprobación en 2022, los resultados de rendimiento en trigo con HB4 no alcanzaron las expectativas, quedando por debajo de variedades convencionales, lo que subraya la complejidad y los desafíos inherentes al desarrollo de cultivos resistentes a condiciones adversas. La nueva herramienta del INTA, al permitir la identificación temprana de materiales promisorios, podría reducir significativamente los tiempos y optimizar los recursos necesarios para generar nuevas variedades de soja más resilientes, beneficiando directamente a los productores argentinos y fortaleciendo la competitividad del sector agroexportador.
La validación de las respuestas observadas en etapas vegetativas con el desempeño productivo en campo refuerza la solidez de la metodología del INTA. La posibilidad de extender esta estrategia a otros cultivos de importancia económica para Argentina, como el maní, el trigo y el maíz, abre un abanico de oportunidades para mitigar los impactos del cambio climático en la producción agropecuaria nacional. Los inversores y productores deberán seguir de cerca los avances en la selección y desarrollo de estas nuevas líneas de soja, así como la potencial aplicación de esta tecnología en otros cultivos, para anticipar futuras tendencias en la oferta de granos y sus derivados.
Esta investigación del INTA es de gran relevancia para el sector agropecuario argentino, ya que busca mejorar la resiliencia de la soja ante la sequía, un factor crítico para la producción y exportación de este commodity. Los inversores y productores deben estar atentos al desarrollo y adopción de estas nuevas variedades, así como a la posible extensión de la tecnología a otros cultivos clave. La capacidad de predecir la tolerancia a la sequía en etapas tempranas es un avance que podría optimizar la inversión en investigación y desarrollo genético.

