Economía

Actividad económica cayó 2,9% en julio y preocupa el tercer trimestre

La actividad económica registró una baja mensual de 2,9% en julio, marcando un retroceso de 1,4% interanual. Sectores clave como comercio e industria manufacturera explican el deterioro, generando preocupación por una posible recesión técnica en el tercer trimestre.

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Actividad económica cayó 2,9% en julio y preocupa el tercer trimestre
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Las claves de la nota

  • Actividad económica cayó 2,9% mensual en julio.
  • Retroceso interanual del 1,4% en julio.
  • Comercio e industria, los sectores más afectados.
  • Preocupa posible recesión técnica en Q3.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Infobae Economía.

La economía argentina mostró un nuevo retroceso en julio, con una caída del 2,9% respecto a junio y un descenso del 1,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este dato revierte la leve mejora observada en junio y sitúa al Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) en su nivel más bajo desde marzo. El deterioro se explica principalmente por el desempeño de los sectores vinculados al mercado doméstico, que no lograron ser compensados por las ramas ligadas al comercio exterior.

Las ramas de actividad con mayor incidencia negativa fueron el Comercio mayorista, minorista y de reparaciones, que retrocedió un 5,1% interanual, y la Industria manufacturera, con una caída del 4,6%. La Construcción también aportó a la baja, con un descenso del 3,3%. Si bien sectores como la pesca, minería y agricultura registraron variaciones positivas, sus aportes no fueron suficientes para revertir el panorama general.

Analistas advierten que la persistencia de estas caídas en los sectores de consumo interno podría llevar a la economía argentina a una “recesión técnica” durante el tercer trimestre. La falta de continuidad en la recuperación y la ausencia de un impulso generalizado, a pesar de los buenos resultados de la cosecha y la minería, generan un escenario de incertidumbre. El clima de confianza, la política crediticia, cambiaria y monetaria, junto con el ajuste de precios relativos, son factores que dificultan la reactivación del consumo y la inversión.

Para Rosario y la región, la contracción en el comercio y la industria local puede traducirse en una menor demanda de bienes y servicios, afectando a pymes y comercios de cercanía. La dependencia de la actividad agropecuaria, si bien muestra resiliencia, no logra traccionar al resto de la economía. Los inversores y productores deberán seguir de cerca la evolución de las variables macroeconómicas y las políticas gubernamentales que busquen revertir esta tendencia negativa.

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