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Unilever cerró planta de vegetales deshidratados en Mendoza y despidió a 60 empleados
La multinacional Unilever cesó la producción en su planta de vegetales deshidratados en Guaymallén, Mendoza, desvinculando a sus 60 empleados. La decisión se basa en cambios en los hábitos de consumo y la búsqueda de mayor rentabilidad.
- Cierre de planta de Unilever en Mendoza
- 60 trabajadores desvinculados
- Cambio de hábitos de consumo
- Reposicionamiento de marca Knorr
- Búsqueda de mayor rentabilidad
La multinacional Unilever ha anunciado el cierre de su planta de producción de vegetales deshidratados en Guaymallén, Mendoza, lo que ha resultado en la desvinculación de los 60 trabajadores que allí se desempeñaban. La compañía, con una extensa trayectoria en Argentina, justifica esta medida por la evolución de los hábitos de consumo y la necesidad de optimizar la eficiencia operativa, buscando productos con mayor rentabilidad.
La planta mendocina era responsable de procesar aproximadamente 3.500 toneladas de vegetales anuales, insumos clave para la marca Knorr, especialmente para sus sopas en sobre. Sin embargo, este segmento de mercado ha experimentado una disminución en su demanda, lo que ha llevado a Unilever a reevaluar su estrategia productiva. La materia prima que antes se procesaba en Mendoza será ahora adquirida a proveedores externos, una decisión que refleja la caída en los volúmenes que justificaban la producción propia.
Fuentes de la empresa señalan que la estacionalidad de las sopas, cuya demanda se concentra en invierno, genera costos fijos difíciles de sostener frente a los retornos actuales. En línea con una transformación global de la industria alimentaria, Knorr se está reposicionando hacia categorías de consumo anual, como pastas, risottos y ramen, que presentan una mayor versatilidad y practicidad para el consumidor moderno. La búsqueda de un modelo operativo más ágil y competitivo ha sido un factor determinante en el cierre de la instalación en Mendoza.
Unilever reafirmó su compromiso con el mercado argentino, donde opera desde hace más de un siglo, y aseguró que esta reestructuración no afectará sus operaciones generales ni la continuidad comercial de la marca Knorr en el país. La compañía continuará enfocada en construir un negocio más ágil y sostenible, adaptándose a las tendencias del mercado global y a las preferencias de los consumidores.
El cierre de la planta de Unilever en Mendoza, con la consecuente pérdida de 60 empleos, subraya las presiones que enfrentan las industrias tradicionales en Argentina ante los cambios en los patrones de consumo y la búsqueda de eficiencias. Los inversores y empresarios deben estar atentos a cómo estas reestructuraciones afectan la cadena de valor agroindustrial y las oportunidades en segmentos de mayor crecimiento. Es crucial observar la estrategia de Knorr y otras marcas de Unilever para adaptarse a las nuevas demandas del mercado local.

