Riesgo país trepa a 525 puntos, máximo en 30 días, mientras caen bonos y acciones argentinas
El riesgo país argentino alcanzó los 525 puntos básicos, su nivel más alto en un mes, ante la caída de bonos y acciones. El dólar, por su parte, se mantiene estable en $ 1.535.

Las claves de la nota
- Riesgo país: 525 puntos básicos (máximo en 30 días)
- Bonos argentinos: caídas de hasta 0.9%
- ADR: caídas de hasta 7%
- Merval: retroceso de 1.3%
- Dólar minorista: $ 1.535
Los mercados financieros argentinos cerraron la semana en rojo, con el riesgo país escalando a 525 puntos básicos, el nivel más alto en los últimos 30 días. Esta suba se produce en un contexto global de ajuste monetario, donde la Reserva Federal de EE.UU. elevó su tasa de referencia y el Banco de Japón la aumentó a 125%, su máximo desde 1995. A pesar de que estos movimientos estaban parcialmente descontados, el panorama para los activos argentinos se torna incierto.
Los bonos argentinos experimentaron caídas de hasta el 0.9%, mientras que los ADR (certificados de depósito argentinos) se hundieron hasta un 7%, liderados por Central Puerto. En la bolsa local, el Merval retrocedió un 1.3%. El tramo largo de los bonos en dólares muestra caídas semanales de entre 11% y 12%, con el tramo corto mostrando una resistencia relativa. El economista Gustavo Ber señaló que, si bien los rendimientos de doble dígito son atractivos, la falta de "drivers" alcistas a corto plazo y la dinámica de las tasas en dólares presionan a estos instrumentos.
Los datos económicos recientes sobre desempleo y actividad también han contribuido a la cautela de los inversores. Una economía con una demanda interna deprimida y un sector externo firme podría generar presiones adicionales hacia 2027. En contraste, el tipo de cambio se mantiene estable, con el dólar minorista en $ 1.535 y el mayorista en $ 1.514. El Banco Central logró comprar 36 millones de dólares, la mayor adquisición de septiembre, aunque el ritmo de compras en el mes es menor. Esta estrategia podría estar orientada a dar más espacio a la demanda privada y a preservar reservas para el futuro, buscando además reducir la volatilidad cambiaria en un año electoral y avanzar en el proceso de desinflación.
