Nafta argentina subió 16% en dólares, superando a Brasil y acercándose a Europa
El precio de la nafta en Argentina aumentó un 16% en dólares entre febrero y septiembre de 2026, un alza que supera significativamente a Brasil (3%) y se acerca a la de Europa (21%), según un informe de Economía & Energía. A pesar de un mecanismo de amortiguación de YPF, la demanda de nafta acumula una baja del 2,4% en el año.

Las claves de la nota
- Nafta argentina subió 16% en dólares (feb-sep 2026)
- Supera a Brasil (3%) y se acerca a Europa (21%)
- Demanda de nafta acumula baja del 2,4% en 2026
- YPF aplica mecanismo de amortiguación de precios
El precio de la nafta en Argentina experimentó un incremento del 16% en dólares entre febrero y septiembre de 2026, una suba que lo posiciona cerca del alza europea (21%) y muy por encima de Brasil (3%), según un informe de la consultora Economía & Energía. Este aumento, que duplica el promedio latinoamericano del 9%, se da a pesar de que YPF implementó un mecanismo para absorber parte de la volatilidad internacional del crudo. El gasoil también mostró una dinámica similar, con un alza del 20% en Argentina, superando el promedio regional pero por debajo de Europa y Estados Unidos. El contexto global, marcado por el conflicto en Medio Oriente y la suba del petróleo Brent por encima de los USD 106 el barril, ha presionado los precios. La estrategia de YPF consiste en diferir los aumentos internacionales, esperando recuperarlos cuando los precios del crudo desciendan. Sin embargo, esta contención no ha evitado una caída en la demanda de nafta, que retrocedió un 2,17% interanual en septiembre, a pesar de un leve crecimiento general de las ventas de combustibles impulsado por el gasoil. Para la región, la situación en Argentina genera incertidumbre sobre la competitividad de sus combustibles y el impacto en la logística y el transporte, sectores clave para la economía de Rosario y su zona de influencia. La brecha entre el precio internacional del crudo y el valor local en surtidor se amplía, lo que podría generar presiones futuras sobre los precios si el conflicto se prolonga o si la estrategia de amortiguación se vuelve insostenible.
