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Las familias argentinas reducen el consumo de alimentos y cambian de marcas ante la crisis
Hacia fin de mes, los hogares argentinos priorizan productos de menor precio, relegan alimentos más costosos y recurren cada vez más al financiamiento para sostener la alimentación cotidiana, reflejando un ajuste generalizado en el consumo.
- Caída del consumo de alimentos en Argentina.
- Priorización de productos básicos y de menor precio.
- Menor compra de carnes, lácteos, frutas y verduras.
- Aumento de precios en rubros esenciales.
- Reemplazo de primeras marcas por opciones más económicas.
El consumo de alimentos en Argentina atraviesa una profunda modificación, con familias que ajustan sus hábitos de compra ante la pérdida de poder adquisitivo. Hacia el final de cada mes, se observa una tendencia a achicar las compras, priorizando productos básicos y de menor valor, mientras que las primeras marcas pierden terreno.
Referentes del sector de almacenes, como Fernando Savore de FABA y Germán Romero del Centro de Almaceneros de Córdoba, reportan una caída interanual en las ventas por volumen, que en Córdoba acumula 11 meses de retracción. Los hogares priorizan artículos como arroz, fideos, yerba y leche, que si bien ofrecen menor margen para los comercios, son esenciales para la canasta básica. La leche, por ejemplo, representa un gasto considerable, estimándose en $120.000 mensuales para dos niños, sin incluir otros gastos esenciales.
Este escenario implica un cambio en la composición de las compras, con una menor adquisición de carnes (vacuna y cerdo, aunque el pollo gana algo de terreno), lácteos, frutas y verduras de hoja verde. En su lugar, aumentan el consumo de papa, arroz y fideos por su mayor capacidad de saciedad. Algunas familias, ante la imposibilidad de cubrir todas las comidas, optan por recortar porciones o eliminar directamente la cena, a veces sustituyéndola por una merienda insuficiente.
Los aumentos de precios continúan impactando diversos rubros, incluyendo lácteos, galletitas, aceites y productos de limpieza e higiene personal, con subas mensuales que oscilan entre el 2,5% y 4% en lácteos, y superiores al 5% en galletitas. El alto costo de productos como el aceite dificulta su acceso para muchos consumidores. Ante esta situación, los comercios buscan alternativas en pymes para ofrecer opciones de menor valor, aunque la mercadería de primeras marcas tiende a permanecer en góndola.
Esta noticia es crucial para inversores y empresarios del sector alimentario, ya que detalla el impacto directo de la crisis económica en el consumo masivo. La información sobre la contracción de la demanda, el cambio en las preferencias de marca y producto, y el aumento de costos operativos para los comercios, son indicadores clave para evaluar la rentabilidad y la estrategia de ventas en el mercado argentino. Se debe vigilar la evolución de los precios de los commodities alimentarios y la capacidad de las empresas para adaptarse a estos cambios en el comportamiento del consumidor.

