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Juan Farinati, de Bayer: "La Argentina pierde US$3000 millones por año en cultivo de soja por no usar la última tecnología"
El presidente y CEO de Bayer Cono Sur advierte que Argentina pierde anualmente US$3000 millones en el cultivo de soja por la falta de adopción de tecnología de punta. Farinati enfatiza la necesidad de adherir a tratados de propiedad intelectual para acceder a nuevos desarrollos y cambiar el enfoque del negocio agropecuario del costo por hectárea al costo por tonelada.
- Argentina pierde US$3000 millones anuales en soja por falta de tecnología.
- Se necesita adherir a tratados de propiedad intelectual.
- El negocio agro pasa del costo por hectárea al por tonelada.
- Potencial para superar los 200 millones de toneladas de cosecha.
Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, alertó que la Argentina está perdiendo aproximadamente US$3000 millones por año en el cultivo de soja debido a la resistencia a adoptar la última tecnología disponible. En una entrevista con LA NACION, Farinati subrayó la importancia de que el país adhiera a los tratados de protección de la propiedad intelectual para facilitar el acceso a innovaciones cruciales para el sector agropecuario.
El directivo de Bayer explicó que el negocio agropecuario argentino, históricamente enfocado en el control del costo por hectárea, está en proceso de migrar hacia una lógica de productividad basada en el costo por tonelada. Esta transformación es vista como positiva por compañías tecnológicas como Bayer, ya que incentiva la inversión en mejor genética e insumos para maximizar la producción por unidad de superficie.
Farinati destacó que, si bien Argentina alcanzó un récord de 163 millones de toneladas en la última campaña, impulsado por factores climáticos favorables y una reducción impositiva, el potencial para alcanzar y superar los 200 millones de toneladas es considerable. Sin embargo, advirtió sobre temores a corto plazo relacionados con el incremento en los costos de insumos y fertilizantes, que podrían afectar cultivos clave como el trigo y el maíz.
La falta de inversión en tecnología y la reticencia a adoptar nuevas semillas y métodos de cultivo, según Farinati, limitan la competitividad del campo argentino frente a otros países como Brasil. La adhesión a normativas internacionales de propiedad intelectual es vista como un paso fundamental para desbloquear el potencial de investigación y desarrollo, beneficiando tanto a productores como a la economía nacional en su conjunto. El debate, aclaró, no es entre productores y semilleros, sino sobre cómo potenciar la producción a través de la innovación.
Esta noticia es de gran relevancia para el sector agroexportador argentino, inversores y productores. La cifra de pérdida económica y el potencial de crecimiento señalan oportunidades y desafíos. Es crucial seguir de cerca las políticas de propiedad intelectual y la adopción tecnológica en el agro, ya que impactan directamente en la productividad y competitividad de commodities clave para la economía argentina.

