Hasta 75 milímetros de lluvia en la zona núcleo: el campo espera precipitaciones para destrabar la siembra
El campo argentino, especialmente en la zona núcleo, aguarda lluvias de hasta 75 milímetros para destrabar la siembra de la campaña gruesa, ante un escenario de sequía que afecta al trigo y a las nuevas plantaciones.

Las claves de la nota
- Lluvias esperadas de hasta 75 mm en zona núcleo
- Siembra de campaña gruesa y desarrollo de trigo afectados
- Aumento de precipitaciones previsto para fines de septiembre
- Oscilación Antártica inhibe lluvias en el centro-este del país
La zona núcleo del campo argentino atraviesa un período de escasas precipitaciones, lo que genera preocupación en pleno desarrollo del trigo y la siembra de la campaña gruesa. Septiembre ha sido un mes "tranquilo" en términos de lluvias, sin episodios de tormentas o acumulados significativos, una situación que se remonta a principios de agosto. Las proyecciones para lo que resta del mes indican un panorama mayormente estable, con eventos de lluvias destacados concentrados en el oeste cordobés y San Luis, y muy pocos milímetros previstos para las zonas trigueras en las próximas dos semanas.
Sin embargo, las expectativas cambian hacia la última semana de septiembre, cuando se prevé un aumento en las precipitaciones. Se esperan acumulados que podrían alcanzar entre 40 y 75 milímetros en la región central del país, e incluso superar los 60 mm, con potenciales de hasta 100 mm semanales en el norte. Este repunte estaría influenciado por fenómenos de menor escala, como la Oscilación Antártica, que actualmente estaría inhibiendo las lluvias en el centro-este del país, contrarrestando parcialmente los efectos esperados de El Niño.
La situación actual contrasta con lo que se espera para la mitad de la primavera, cuando se prevé una mayor sincronización de las fases de estos fenómenos, lo que podría traducirse en un aumento sostenido de las lluvias en Rosario y su región. La falta de agua en etapas críticas de desarrollo de cultivos puede impactar directamente en los rindes y, por ende, en los precios de los commodities agrícolas argentinos, fundamentales para la economía del país.
