Exportación, inversión y migraciones internas: ¿dónde está el futuro del empleo en Argentina?
El Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) aún no logra revertir la anemia en la formación de capital, limitando las oportunidades laborales. Mientras las exportaciones de hidrocarburos y gas crecen con fuerza, la inversión en maquinaria cae, obligando a sostener la ocupación en rubros informales.

Las claves de la nota
- Inversión productiva cayó 4% entre 4T2023 y 2T2026.
- Exportaciones crecieron 38% en el mismo período.
- Formación bruta de capital fijo bajó 11,6% interanual.
- RIGI: 35 proyectos presentados, 16 aprobados.
- Inversión necesaria para alto crecimiento: 25% del PBI.
A pesar del auge exportador en sectores como petróleo, gas y minería, diversos estudios señalan el limitado impacto del Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) en la inversión productiva efectiva. Un análisis del Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina (Idesa) revela que, entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo de 2026, la inversión productiva retrocedió un 4%, mientras las exportaciones aumentaron un 38% y el consumo privado un 8%. Las exportaciones de combustibles y energía se duplicaron, y las de productos primarios crecieron un 74%, en contraste con actividades urbanas más intensivas en empleo que se encuentran estancadas o en leve caída. Esto genera una destrucción de empleos formales que se compensa con empleos cuentapropistas informales, a menudo de supervivencia.
Datos del Indec hasta el primer trimestre de 2026 muestran un crecimiento económico del 2,3% interanual, impulsado por exportaciones (9,8%) y consumo privado (2,7%). Sin embargo, la formación bruta de capital fijo cayó un 11,6%, acumulando cuatro trimestres de retroceso. La inversión pasó de representar el 20% del PBI en el primer trimestre de 2025 al 17,2% un año después. El componente "Maquinaria y equipo", crucial para la ampliación de capacidad productiva, explica el 76% de esta caída.
Si bien el RIGI podría transformar la matriz exportadora, su ejecución es lenta. De los 35 proyectos presentados por USD 81.104 millones, solo se aprobaron 16 por USD 29.892 millones, con previsiones de desembolsos anuales de aproximadamente USD 960 millones para los primeros proyectos aprobados. Esto representa menos del 1% de la inversión anual argentina. Incluso si se ejecutara el total aprobado en seis años, el flujo anual de USD 5.000 millones apenas elevaría la inversión al 17,9% del PBI, muy por debajo del 25% recomendado por el Banco Mundial para economías de alto crecimiento. La brecha actual es de casi ocho puntos del PBI, y el RIGI cubriría, en el mejor de los casos, el 9% de esa distancia.
Además, el 95% del volumen anunciado del RIGI corresponde a minería e hidrocarburos, lo que sugiere un cambio de nivel más que una trayectoria de crecimiento sostenido. La necesidad de un régimen de excepción como el RIGI subraya la falta de credibilidad en las reglas generales de juego, un concepto ligado a la previsibilidad institucional. El objetivo a largo plazo debería ser que instrumentos como el RIGI se vuelvan innecesarios, garantizando la estabilidad de las reglas generales.
