Expectativas de inflación caen al 29,8% anual en septiembre
Las proyecciones inflacionarias a nivel nacional descendieron al 29,8% anual en septiembre, una baja de 5,9 puntos porcentuales, impulsada por una marcada desaceleración en los hogares de menores ingresos y una tendencia pareja en las distintas regiones del país.

Las claves de la nota
- Inflación esperada anual: 29,8% en septiembre
- Caída de 5,9 puntos porcentuales respecto a agosto
- Desaceleración pareja en GBA, CABA e Interior
- Mayor impacto en hogares de menores ingresos
Las expectativas de inflación de la población argentina experimentaron una notable desaceleración en septiembre, ubicándose en un 29,8% anual para los próximos doce meses. Este registro representa una disminución significativa de 5,9 puntos porcentuales respecto al 35,7% observado en agosto, según el estudio del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella.
El relevamiento, realizado entre el 1 y el 9 de septiembre de 2026 con una muestra de 1.000 casos, también mostró una leve baja en la inflación esperada a corto plazo, situándose en un promedio del 3,49% para los próximos 30 días. La desaceleración fue homogénea a lo largo del territorio nacional, con descensos en el Gran Buenos Aires (de 39,1% a 30,8%), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (de 37,4% a 32,3%) y el Interior (de 33,9% a 28,9%).
Un aspecto destacable del informe es la fuerte caída en las expectativas de inflación de los hogares de menores ingresos, que pasaron de un promedio del 41,5% a un 29,5%. En contraste, los sectores de mayores ingresos registraron una desaceleración menor, cayendo de 33,1% a 29,9%. Esta convergencia en las percepciones, según el investigador Sebastián Auguste, facilita la estimación de escenarios futuros y reduce las brechas entre los distintos estratos socioeconómicos.
Esta moderación en las expectativas inflacionarias, si se mantiene, podría traducirse en una menor presión sobre los precios en el mediano plazo y una mayor estabilidad en el consumo y la inversión. Para Rosario y su región, tradicionalmente sensible a las variaciones inflacionarias, una desaceleración sostenida podría aliviar los costos para productores y consumidores, aunque la dinámica de los precios de los commodities agrícolas y los costos logísticos seguirán siendo factores clave a monitorear.
