
Imagen ilustrativa
El empresario que transformó 1100 hectáreas con un modelo de negocios único
Domingo Colombres, en Tucumán, innova con un modelo productivo diversificado que abarca tambo, caña de azúcar, soja, maíz, pimiento y una carnicería de cortes Holando, demostrando resiliencia ante la volatilidad de precios.
- 1100 hectáreas diversificadas en Tucumán
- 26-27 litros/vaca/día en tambo
- 700 novillos Holando vendidos anualmente
- Carnicería propia para valorizar carne
Domingo Colombres, al frente de una empresa familiar en Trancas, al norte de Tucumán, ha implementado un modelo de negocios innovador sobre 1100 hectáreas. Tras la división de la herencia de su abuelo, que poseía un ingenio azucarero, Colombres se volcó a la lechería, una actividad poco común en la zona. Actualmente, administra seis hermanos en 1100 hectáreas, dedicando 400 a tambo con riego y las restantes 700 a cría vacuna, con una topografía mixta de lomadas y monte.
El sistema de tambo es mixto, con 603 vacas que pastorean lotes de alfalfa o avena con riego y reciben silaje de maíz, complementado con una ración en corral tipo dry lot tras el segundo ordeño. Este método permite alcanzar un promedio anual de 26-27 litros por vaca por día, a pesar del escaso régimen de lluvias (400 mm anuales) concentrado en los meses de verano, que genera problemas de barro y caminos. Para mitigar esto, se evita el servicio entre enero y abril, asegurando que no haya pariciones en la época de mayores precipitaciones. Se priorizan vacas Holando de tamaño moderado inseminadas con toros de Select Debernardi para facilitar el parto y aumentar la productividad.
La diversificación es clave en el modelo de Colombres. Los terneros machos Holando son criados, recriados y engordados hasta alcanzar los 400 kilos. Una parte de la leche producida se destina a la elaboración de dulce de leche con marca Latatá. En las 700 hectáreas sin riego, con monte y campo limpio implantado con buffel grass, se crían 200 vacas, sumando una carga total de aproximadamente 600 animales. La producción de novillos Holando, a menudo un problema de precio para los tamberos, dio origen a un emprendimiento conjunto con otros productores: una carnicería en Tucumán.
Este negocio de carnicería, surgido como una "rebelión" contra los bajos precios recibidos por los matarifes, permite vender la carne de 700 novillos Holando al año. La estrategia es prever las épocas de mayor oferta para evitar superposiciones y, en caso de hacerlo, vender la media res a matarifes. La carne de novillo Holando se destaca por ser magra y aceptada por el público, con un precio similar al de un novillo mestizo, aunque con un rinde ligeramente menor en faena. El objetivo es faenar animales con un peso de 400 kilos, evitando el desarrollo óseo excesivo que requeriría mayor tiempo de terminación y un peso de faena de 600 kilos. La venta al público ofrece liquidez inmediata, ya que se realiza al contado o con tarjetas.
La historia de Domingo Colombres es un ejemplo de resiliencia y visión empresarial en el sector agroindustrial argentino. Su modelo de negocios diversificado, que integra tambo, cría, producción de dulce de leche y comercialización directa de carne, es un caso de estudio para productores que buscan mitigar la volatilidad de precios de los commodities y agregar valor. Los inversores y empresarios del sector agropecuario argentino deben observar cómo la integración vertical y la búsqueda de nichos de mercado pueden generar rentabilidad sostenible. A futuro, será interesante seguir la expansión de la carnicería y la aceptación del corte de novillo Holando en el mercado tucumano.

