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De atender un kiosco a ordeñar 700 vacas: la santafesina que triunfa en la lechería australiana
Julia Porporato, oriunda de Ramona, Santa Fe, dejó atrás su experiencia en un kiosco familiar para emprender un nuevo camino en la lechería australiana, donde hoy trabaja en un establecimiento con 700 vacas y percibe 33 dólares australianos por hora.
- Santafesina cobra 33 AUD/hora en tambo australiano.
- Pasó de atender un kiosco a ordeñar 700 vacas.
- Emigró a Australia tras paso por Italia.
- Trabaja 44 horas semanales en Victoria.
- Buscó oportunidades laborales en el exterior.
La historia de Julia Porporato, una santafesina de 31 años, es un claro ejemplo de reinvención profesional y de las oportunidades que pueden surgir al buscar nuevos horizontes. Dejó atrás su vida en Ramona, Santa Fe, donde trabajaba en el kiosco y almacén familiar, para emigrar junto a su novio, Javier Pedrotti. Tras un paso por Italia para obtener el pasaporte europeo, que facilita el acceso a visas de trabajo en Australia, la pareja arribó al país oceánico en noviembre de 2025.
Actualmente, Julia trabaja en un importante establecimiento lechero en el estado de Victoria, Australia, ordeñando aproximadamente 700 vacas. A pesar de haber crecido en una zona rural, confiesa que antes de esta experiencia "no sabía distinguir un pollo de una gallina" y jamás imaginó dedicarse a la producción agropecuaria. Su jornada laboral, que comienza a las cuatro de la mañana, se extiende entre ocho y nueve horas, con un salario de 33 dólares australianos por hora, trabajando 44 horas semanales. Este sueldo, en comparación con el costo de vida en Australia, representa una mejora significativa respecto a las jornadas de hasta 12 horas en el negocio familiar argentino.
La decisión de emigrar se vio impulsada por la búsqueda de mejores oportunidades y la posibilidad de acceder a la visa Working Holiday australiana, que tiene un límite de edad más flexible para ciudadanos italianos. La adaptación inicial fue un desafío, especialmente por el idioma, pero la actitud proactiva de Julia y el apoyo de su empleador, quien enfatizó el aprendizaje práctico, facilitaron su integración.
Esta experiencia resalta la importancia de la movilidad laboral y la capacidad de adaptación en un mundo globalizado. Para Argentina, casos como el de Julia ponen de manifiesto la fuga de talento y mano de obra calificada, especialmente en sectores productivos. Si bien la producción lechera argentina es relevante, la falta de oportunidades y la inestabilidad económica pueden empujar a profesionales a buscar desarrollo en otros mercados. La agroindustria argentina, un pilar de la economía, podría beneficiarse de la experiencia y el conocimiento adquirido por sus ciudadanos en el extranjero, aunque la repatriación de estos profesionales sigue siendo un desafío.
Esta noticia es relevante para inversores y productores argentinos al ilustrar las oportunidades laborales y salariales en el sector agropecuario de países desarrollados, contrastando con la realidad local. Es un indicador de la fuga de talento y la búsqueda de mejores condiciones de vida y trabajo. Se debe seguir de cerca cómo estas experiencias migratorias impactan en la disponibilidad de mano de obra calificada en Argentina y si existen políticas que fomenten el retorno de profesionales con experiencia internacional.

