Crédito en dólares en alza, en pesos estancado: espejo de una economía a dos velocidades
Los datos de crédito de septiembre confirman la brecha económica: mientras los préstamos en dólares alcanzaron un nuevo récord, los créditos en pesos se mantuvieron estancados o incluso decrecieron, reflejando la desaceleración de la demanda interna.

Las claves de la nota
- Crédito en pesos creció 1,45% en septiembre.
- Crédito en dólares subió 3,7% en septiembre.
- Base Monetaria se contrajo 16% interanual.
- Sectores exportadores se benefician, demanda interna sufre.
- Expectativa de persistencia de la brecha de crédito.
El financiamiento bancario en Argentina exhibe una marcada divergencia, consolidando su expansión en dólares mientras que los créditos en pesos permanecen "planchados" o en declive. Los datos de septiembre revelan que el stock de crédito al sector privado en pesos apenas creció un 1,45%, cifra que se ubica por debajo de la inflación estimada para el mismo período (entre 1,7% y 1,9%). En lo que va del año, el crecimiento nominal del crédito en pesos (19%) no logra superar el aumento del costo de vida (21,3% hasta agosto), lo que sugiere una contracción real. Parte de esta expansión nominal se atribuye a la capitalización de intereses no cancelados, más que a un aumento genuino de las carteras.
En contraste, el crédito en dólares mostró un robusto avance del 3,7% en septiembre, sumando casi US$1000 millones y alcanzando un nuevo máximo histórico superior a los US$26.230 millones. Esta línea acumula una expansión del 41% en lo que va del año, evidenciando una recuperación real del 2% promedio. Esta dinámica refleja la brecha entre los sectores económicos favorecidos por el modelo actual, como energía, minería y agro, que generan divisas, y aquellos vinculados a la demanda interna, como industria, comercio y construcción, que enfrentan un escenario de desaceleración.
La política monetaria restrictiva del gobierno de Javier Milei, a pesar de anuncios previos de "remonetización", contribuye a esta situación. La Base Monetaria (BM) ha mostrado un crecimiento mínimo en términos reales, incluso registrando una contracción interanual del 16%. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha enfatizado la limitada oferta de pesos para evitar presiones sobre la demanda de divisas, especialmente de cara a las elecciones. Esta estrategia, sumada a la creciente morosidad que ha excluido a millones de argentinos del acceso al crédito, genera escepticismo entre analistas y bancos sobre un repunte significativo del financiamiento en pesos en el corto plazo.
Para la región de Rosario y Santa Fe, esta dicotomía en el crédito tiene implicancias directas. Si bien el sector agroexportador, favorecido por la demanda de divisas, podría tener un mejor acceso a financiamiento en dólares, las pymes y empresas vinculadas al mercado interno, que son pilares de la economía regional, enfrentan mayores dificultades para acceder a crédito en pesos. La falta de liquidez y el alto costo financiero en moneda local limitan la inversión y el consumo, afectando la actividad económica de sectores como la industria metalmecánica, la construcción y el comercio minorista. La tendencia actual sugiere que esta "economía a dos velocidades" persistirá en los próximos meses, con un posible repunte estacional a fin de año por necesidades de liquidez, pero sin un cambio de fondo en la dinámica del crédito en pesos.
