Wall Street desconfía de los chips: el financiamiento circular preocupa a los inversores
Inversores de Wall Street muestran creciente impaciencia ante esquemas de financiamiento donde fabricantes de chips otorgan crédito a sus clientes, generando dudas sobre la sostenibilidad del sector de semiconductores.

Las claves de la nota
- Wall Street desconfía del financiamiento circular de chips.
- Fabricantes de chips financian a sus clientes compradores.
- Preocupación por la sostenibilidad del negocio de semiconductores.
- Nvidia, AMD y Broadcom bajo la lupa inversora.
- Demanda de IA impulsa infraestructura tecnológica.
El optimismo en torno a la inteligencia artificial (IA) sigue impulsando la inversión en infraestructura tecnológica, pero en Wall Street comienzan a surgir inquietudes sobre la viabilidad a largo plazo del negocio de los semiconductores. La principal preocupación radica en determinar si las masivas inversiones de las grandes tecnológicas se traducirán en ingresos suficientes y si los acuerdos de financiamiento entre fabricantes de chips y sus compradores podrían generar una dependencia insostenible dentro del sector.
Nvidia, AMD y Broadcom son las empresas que acaparan la atención de los inversores. Si bien todas están posicionadas para beneficiarse de la expansión de la IA, sus perspectivas de crecimiento y valoraciones difieren, exigiendo un análisis individualizado. Agustín Boggiano, asesor financiero en Bull Market Brokers, se muestra favorable al sector, prefiriendo Nvidia y Broadcom por su valoración y potencial, mientras que es más cauto con AMD, considerando que sus expectativas futuras ya estarían incorporadas en su precio. A pesar de las advertencias sobre valoraciones, el mercado aún percibe un amplio margen de expansión para la demanda de infraestructura tecnológica, ya que la IA se encuentra en una etapa temprana de adopción y sus aplicaciones se extenderán a diversos sectores como salud, investigación, finanzas e industria, lo que podría sostener la inversión en semiconductores en los próximos años.
El riesgo principal, sin embargo, reside en la modalidad de financiamiento de esta expansión. Ted Mortonson, estratega tecnológico de Baird, advirtió que los inversores están perdiendo la paciencia con los esquemas en los que los propios fabricantes de chips financian a las compañías que adquieren sus productos, resumiendo la situación como que "Wall Street se está cansando del banco de Nvidia, del banco de AMD y del banco de Broadcom". Bruno Perinelli, jefe de Trading en Inversor Global, relativiza la magnitud actual de este fenómeno, pero coincide en la necesidad de monitoreo. Señala que este tipo de financiamiento representa una baja proporción, con la mayor parte de las inversiones proviniendo de hiperescaladoras como Microsoft y Meta. Perinelli enfatiza la importancia de seguir de cerca la proporción de ventas de los proveedores de chips que corresponden a este financiamiento circular y evaluar si las compras responden a una demanda sostenible o a mecanismos financieros que podrían amplificar riesgos ante cambios en las condiciones económicas.
Además, se pone el foco en la rentabilidad de estas inversiones. Es crucial analizar si las expectativas implícitas en los voluminosos desembolsos de capital (CAPEX) de las grandes compañías se justifican con los resultados obtenidos y la adopción de las diversas formas de inteligencia artificial. Para el contexto argentino, esta dinámica global puede tener implicaciones indirectas. Si bien no hay fabricantes de chips locales de la magnitud de los mencionados, la demanda de tecnología y la inversión en infraestructura digital por parte de empresas argentinas podría verse influenciada por las tendencias y los costos de los semiconductores a nivel internacional. Una mayor dependencia de financiamiento indirecto o un encarecimiento de los chips podría afectar la competitividad de las empresas locales en áreas como el desarrollo de software, la digitalización de procesos y la adopción de IA en sectores productivos como el agro o la industria.
