Vaca Muerta, litio y puertos: el acuerdo corredor Andes-Atlántico con EEUU y sus u$s7.000 millones
Argentina y Estados Unidos sellaron el Corredor Andes-Atlántico, un acuerdo para inversiones de hasta u$s7.000 millones hasta 2027 en energía, minería, transporte y telecomunicaciones, buscando conectar Vaca Muerta y zonas mineras con puertos del Atlántico.

Las claves de la nota
- Inversiones de hasta u$s7.000 millones hasta 2027.
- Conexión Vaca Muerta y zonas mineras con puertos del Atlántico.
- Foco en energía, minería, transporte y telecomunicaciones.
- Participación de organismos financieros y empresas de EEUU.
- Mejora de infraestructura portuaria y logística.
Argentina y Estados Unidos han lanzado el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa bilateral que proyecta inversiones de hasta u$s7.000 millones para 2027, enfocada en el desarrollo de infraestructura estratégica. El acuerdo, firmado en Nueva York, abarca proyectos en energía, minería, transporte y telecomunicaciones, con el objetivo primordial de optimizar la conexión entre las principales zonas productivas argentinas, los puertos del Atlántico y los mercados occidentales. Esto incluye mejoras en ferrocarriles, vías navegables, puertos, ductos energéticos y redes digitales.
Una parte significativa de estas inversiones, cerca de u$s6.000 millones, se destinará al proyecto Argentina LNG, crucial para la exportación de gas desde Vaca Muerta, contando con el respaldo financiero de organismos estadounidenses como EXIM y DFC. El acuerdo también contempla la rehabilitación y expansión de infraestructuras de transporte terrestre y fluvial, como la Hidrovía y líneas ferroviarias que podrían ser privatizadas, además de explorar una conexión directa entre Vaca Muerta y Bahía Blanca, abriendo oportunidades para empresas estadounidenses.
El sector de minerales críticos, con foco en litio y cobre, es otro pilar del corredor, alineado con la estrategia de Estados Unidos de diversificar sus cadenas de suministro. Se prevén también obras en generación y transmisión eléctrica, así como en infraestructura digital, incluyendo fibra óptica y cables submarinos, con la participación de Arsat. Argentina, por su parte, se compromete a fortalecer su marco regulatorio y jurídico para atraer capital privado, destacando el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
La iniciativa trasciende lo meramente económico, integrándose a la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Global. Busca vincular los vastos recursos energéticos y mineros argentinos con los mercados occidentales, consolidando la presencia estadounidense en sectores estratégicos. Para la región de Rosario y su entorno, esto podría traducirse en una revitalización de la infraestructura portuaria y logística, impulsando las exportaciones de commodities y la actividad industrial asociada, aunque la concreción dependerá de la agilidad en los procesos de licitación y la estabilidad del marco regulatorio.
