RIGI: Marina Dal Poggetto estima un gasto tributario de u$s8.500 millones y genera debate sobre la pérdida de recursos estatales
La economista Marina Dal Poggetto calculó que el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) implica un gasto tributario de u$s8.500 millones, lo que ha abierto un debate sobre si el Estado resigna recursos o si estas inversiones no se realizarían sin el régimen.

Las claves de la nota
- Gasto tributario estimado del RIGI: u$s8.500 millones.
- Debate sobre la pérdida de recursos estatales.
- Inversiones proyectadas sin el RIGI serían nulas, según defensores.
- Un tercio de inversiones realizadas sin RIGI generaría saldo fiscal negativo.
- Opiniones divididas entre economistas sobre el impacto fiscal neto.
La Directora ejecutiva de Eco Go, Marina Dal Poggetto, ha puesto sobre la mesa un debate crucial para la economía argentina al estimar que el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) generará un gasto tributario de aproximadamente u$s8.500 millones. Esta cifra surge de la diferencia entre los impuestos que se pagarían bajo el régimen general (u$s26.000 millones) y los que se estima se recaudarán con el RIGI (u$s17.500 millones).
La discusión central radica en si este monto representa una pérdida neta de recursos para el Estado. Quienes defienden el RIGI argumentan que, sin este incentivo, muchas de las grandes inversiones proyectadas simplemente no se concretarían, resultando en una recaudación fiscal nula. Sin embargo, otros economistas, como Dal Poggetto, señalan que el análisis debe considerar escenarios contrafácticos. Su cálculo sugiere que si más de un tercio de las inversiones se hubiesen realizado de todos modos, el saldo fiscal para el Estado sería negativo.
Las opiniones entre los economistas están divididas. Algunos, como Sebastián Cao y Aldo Abram, cuestionan la premisa de Dal Poggetto, argumentando que es ingenuo pensar que las inversiones ocurrirían sin el RIGI y que la actividad económica generada por estas nuevas inversiones impulsará la recaudación general. Otros, como Juan Carlos Hallak, valoran el análisis de Dal Poggetto, sugiriendo que las garantías jurídicas y cambiarias del RIGI podrían ser más determinantes para la inversión que los beneficios fiscales directos, los cuales, si bien costosos, podrían tener una adicionalidad menor.
La controversia pone de manifiesto la complejidad de medir el impacto real de este tipo de regímenes. Si bien no hay un consenso claro sobre si el RIGI es intrínsecamente perjudicial, existen discrepancias significativas sobre la magnitud de sus beneficios fiscales y la efectividad de sus requisitos de integración local. El debate continuará a medida que se materialicen las inversiones y se evalúe su impacto a largo plazo en las arcas públicas y en la economía argentina.
