Por suba del riesgo país, Gobierno posterga emisiones en dólares y se enfoca en instrumentos en pesos
La suba del riesgo país a 628 puntos básicos llevó al Tesoro a postergar nuevas emisiones de deuda en dólares, concentrándose en instrumentos en pesos para evitar convalidar tasas de dos dígitos en moneda extranjera.

Las claves de la nota
- Riesgo país alcanzó 628 puntos básicos.
- Gobierno posterga emisiones de deuda en dólares.
- Se priorizan instrumentos en pesos y dólar linked.
- Tasas de financiamiento en dólares superarían el 10%.
- Rollover de deuda en pesos fue del 100,08%.
La reciente escalada del riesgo país argentino, que alcanzó los 628 puntos básicos, su nivel más alto en seis meses, ha obligado al Gobierno a modificar sus planes de financiamiento. El Tesoro ha decidido postergar, al menos por el momento, nuevas emisiones de deuda en dólares. En su última licitación, la Secretaría de Finanzas priorizó instrumentos en pesos y aquellos ajustados por el tipo de cambio oficial. Esta estrategia busca evitar que el Estado convalide tasas de interés superiores al 10% anual en moneda extranjera, un costo que se vuelve prohibitivo ante el actual nivel de riesgo y la suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
La decisión también impacta en el programa financiero previsto para 2027, que contemplaba una emisión de US$ 5.000 millones del Bonar 2029. Las actuales condiciones de mercado dificultan la concreción de esta operación sin asumir un costo financiero considerablemente mayor. Los economistas explican que, si bien el Tesoro obtiene los dólares de inmediato al emitir deuda en moneda extranjera, el compromiso de devolver capital e intereses en esa misma divisa se vuelve complejo cuando la estructura de ingresos del Estado está concentrada en pesos. Si bien un superávit fiscal es fundamental, no garantiza la disponibilidad de dólares para afrontar vencimientos.
La suba de los rendimientos de los bonos estadounidenses encarece el financiamiento para mercados emergentes como Argentina, ya que los inversores exigen tasas más elevadas. La escalada del riesgo país se atribuye a una combinación de presiones internacionales, como el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y la volatilidad global, y tensiones internas. La desaceleración de la compra diaria de divisas por parte del Banco Central, la menor acumulación de reservas y la caída de la actividad económica en julio (un 2,9% mensual) generan dudas sobre la capacidad de pago externa.
En la última licitación, el Tesoro adjudicó $8,62 billones, con un rollover del 100,08%, concentrándose en títulos vinculados a la tasa TAMAR, deuda a tasa fija, bonos CER y alternativas dólar linked. Si bien esta estrategia evita una emisión de deuda externa costosa en el corto plazo, deja abierto el interrogante sobre cómo se cubrirán los compromisos en dólares de los próximos años. La alternativa pasa por esperar una normalización de las tasas internacionales y una mejora de las condiciones domésticas, incluyendo estabilidad macroeconómica, crecimiento del PBI, recuperación del consumo, continuidad en la compra de reservas, permanencia del superávit y mayor fluidez política.
