Petróleo bajo presión: los tres escenarios para los próximos meses y las claves que definirán su precio
La guerra en Medio Oriente disparó el crudo, restringió el abastecimiento y elevó la volatilidad financiera. Especialistas analizan las perspectivas del Brent y el WTI, sus condicionantes y el impacto en los mercados de capitales.

Las claves de la nota
- Petróleo Brent subió 44% a u$s104, WTI 37% a u$s91.
- Conflicto en Medio Oriente eleva costos logísticos del crudo.
- Reservas estratégicas liberadas por G7 para contener precios.
- Impacto en Argentina: inflación, costos de transporte y agro.
- Vigilancia sobre tensión geopolítica y oferta/demanda global.
El conflicto bélico en Medio Oriente, iniciado tras la intervención de Estados Unidos e Israel en Irán, ha generado una fuerte repercusión en la economía global y los mercados financieros. El precio del barril de Brent experimentó un aumento del 44%, pasando de u$s72,5 a u$s104, mientras que el WTI avanzó un 37%, de u$s67 a cerca de u$s91. Esta escalada ha estado marcada por una alta volatilidad, impulsada por escaladas militares, fallidos intentos diplomáticos y ofensivas destinadas a restringir el abastecimiento energético regional.
Inicialmente, la tensión se concentró en el estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de petróleo. Las restricciones marítimas interrumpieron exportaciones y obligaron a reducir la producción en varios países del Golfo, llevando el Brent físico a máximos de u$s138 en abril. Las consecuencias se extendieron a los precios de los combustibles, costos de transporte e inflación. Más recientemente, los ataques hutíes en el mar Rojo y las amenazas sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, sumados a las ofensivas contra infraestructura petrolera saudita, abrieron un nuevo frente de tensión. Los ataques al oleoducto Este-Oeste en septiembre interrumpieron temporalmente el transporte de más de 5 millones de barriles diarios, elevando el Brent físico a u$s131.
Este escenario contrasta fuertemente con las perspectivas de sobreoferta que prevalecían hasta entonces, con un Brent alrededor de u$s70. Ante la actual tensión en el suministro, las economías del G7 acordaron liberar unos 100 millones de barriles de sus reservas estratégicas, mientras la OPEP+ evalúa su política de producción. Especialistas señalan que el mercado ya no descuenta solo palabras, sino "señales costosas de revertir", como mayores fletes y primas de seguro, elevando el piso del crudo a u$s85-90. La brecha entre Brent y WTI se ha duplicado, reflejando el mayor costo y riesgo logístico del transporte marítimo. La recuperación parcial de flujos no implica normalización, ya que persisten daños en infraestructura crítica y se refuerza la demanda precautoria por la reducción de reservas estratégicas.
Para Argentina, este contexto de precios del petróleo elevados y volátiles se traduce en una presión inflacionaria adicional, especialmente en los costos de transporte y logística. El sector agroexportador, vital para la economía nacional, se ve afectado por mayores costos de fletes para la exportación de granos y derivados. La incertidumbre global también puede impactar en los mercados de capitales, dificultando la atracción de inversiones y generando volatilidad en el tipo de cambio. Las empresas energéticas locales y los consumidores de combustibles sentirán directamente el impacto en sus balances y bolsillos.
