Nueva ley de biocombustibles: media sanción en Diputados y expectativas de inversión por US$ 1.000 millones
El Senado dio media sanción a la nueva ley de biocombustibles, que eleva los cortes de bioetanol y biodiésel. El sector agroindustrial celebra la previsibilidad normativa que podría impulsar inversiones por hasta US$ 1.000 millones, a la espera de la aprobación final en Diputados.

Las claves de la nota
- Media sanción a la nueva ley de biocombustibles en el Senado.
- Aumento de cortes de bioetanol y biodiésel.
- Potencial de inversión de US$ 1.000 millones.
- Tratamiento pendiente en la Cámara de Diputados.
- Operatividad plena prevista a partir de 2027.
El Senado argentino aprobó por amplia mayoría la media sanción de la nueva Ley de Biocombustibles, un marco regulatorio que busca reemplazar la normativa vigente (Ley 27.640) y que contempla un aumento en los porcentajes de corte de bioetanol y biodiésel. Este avance legislativo es considerado fundamental por el sector agroindustrial, que ve en él un incentivo clave para la activación de inversiones por un valor estimado de U$S 1.000 millones.
La iniciativa ahora deberá ser debatida y votada en la Cámara de Diputados, donde se anticipa un proceso de discusión extenso. Desde el sector, se destaca la importancia de contar con reglas de juego claras y estables para poder concretar desembolsos de capital a largo plazo. El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) expresaron su beneplácito, señalando que la nueva ley fomentará el desarrollo sustentable, el agregado de valor en origen y la transición energética, beneficiando a las cadenas productivas de soja, maíz y caña de azúcar.
Se prevé que el régimen entre en plena operatividad a partir de 2027, otorgando la previsibilidad necesaria para la agroindustria. Gustavo Idígoras, presidente del CAA y titular de CIARA, subrayó que la aprobación definitiva en Diputados permitirá transformar el potencial productivo en una realidad para la economía argentina, promoviendo el federalismo, la reducción de la huella de carbono, la mejora en la calidad de los biocombustibles, precios competitivos para el consumidor y la creación de empleo de calidad. La industria aceitera, por su parte, anticipa que la libre competencia que promueve la ley traerá beneficios a los consumidores y permitirá proyectar futuras inversiones.
