Moody's advierte sobre impacto económico de la caída global en la fecundidad
La drástica caída de la fecundidad, que ya afecta a más del 70% de la población mundial, plantea serios desafíos económicos a largo plazo, según un informe de Moody's Ratings. América Latina no es ajena a esta tendencia.

Las claves de la nota
- Caída global de fecundidad afecta a más del 70% de la población.
- Tasas de fecundidad en Latam comparables a Europa y Japón.
- Aumento de costos en pensiones, salud y cuidados de largo plazo.
- Impacto en oferta laboral, finanzas públicas y demanda de consumo.
- Herramientas de adaptación: inmigración, productividad y reformas.
Un informe reciente de Moody's Ratings, publicado el 28 de septiembre, señala que el envejecimiento poblacional, impulsado por una caída global en las tasas de fecundidad, está alterando las bases del crecimiento económico mundial. Actualmente, más del 70% de la población global reside en países con tasas de fecundidad iguales o inferiores al nivel de reemplazo de 2.1 hijos por mujer. América Latina se suma a esta tendencia, con tasas de fecundidad comparables a las de Europa y Japón, y Brasil emergiendo como un mercado emergente con una población que envejece rápidamente.
La tasa de fecundidad global ha disminuido drásticamente, pasando de 4.9 hijos por mujer en 1950 a aproximadamente 2.2 en la actualidad. Este descenso tiene implicaciones directas en la estructura etaria de las naciones, acelerando el envejecimiento en aquellos países que experimentan las mayores caídas. Moody's destaca que varios mercados emergentes, incluyendo a Brasil, India, Tailandia y Turquía, enfrentarán los costos asociados al envejecimiento con niveles de ingreso inferiores a los de las economías avanzadas que ya transitaron este camino. Estos costos se manifiestan en un aumento del gasto en pensiones, atención médica y cuidados de largo plazo.
El informe identifica cuatro canales principales a través de los cuales el envejecimiento impacta en las economías y las condiciones crediticias: la oferta de mano de obra, las finanzas públicas, la demanda de los consumidores y los patrones de ahorro. Una menor oferta laboral puede frenar el crecimiento económico si no se compensa con aumentos de productividad. Asimismo, las presiones sobre las finanzas públicas se intensifican con la disminución de la proporción de trabajadores activos frente a jubilados. La demanda de los consumidores también se modifica, con una mayor preferencia por servicios de salud y asistencia para la tercera edad, lo que podría afectar a sectores ligados a la vivienda, la educación y el consumo juvenil.
Para mitigar estos efectos, Moody's propone tres herramientas clave: ampliar la fuerza laboral (mediante inmigración, mayor participación femenina y retraso de la edad jubilatoria), aumentar la productividad (a través de la automatización y la tecnología) y reformar las instituciones. La experiencia de Japón, que ha recurrido a la automatización, la mayor participación femenina, una vida laboral más prolongada y la dependencia de trabajadores extranjeros, ofrece un ejemplo de adaptación. Para Argentina y la región, esto implica una mirada estratégica sobre políticas de natalidad, incentivos a la productividad, reformas previsionales y de salud, y la potencial atracción de talento migratorio para sostener el crecimiento económico en las próximas décadas.
