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Marina Dal Poggetto alertó por el freno del crédito y el estancamiento de los salarios
La economista Marina Dal Poggetto señaló que el crecimiento de la energía, la minería y el agro no alcanza para impulsar al conjunto de la economía ni trasladarse al consumo de las familias, en un contexto de salarios estancados y caída del empleo formal.
- Crecimiento sectorial no impulsa la economía general.
- Estancamiento salarial y caída del empleo formal.
- Crédito se traba por altas tasas y mora.
- Dólares fuera del sistema: estrategia gubernamental.
- Morosidad de familias en préstamos personales rozó el 16% en mayo.
La economista Marina Dal Poggetto ha lanzado una advertencia sobre la actual coyuntura económica argentina, destacando que el crecimiento observado en sectores clave como la energía, la minería y el agro no se está traduciendo en un impulso generalizado para la economía ni en un aumento del consumo de las familias. Este fenómeno se da en un escenario preocupante marcado por el estancamiento de los salarios, la continua caída del empleo formal y un incremento en los índices de morosidad.
Dal Poggetto explicó que estas actividades, junto con el sector financiero, representan una porción limitada del Producto Bruto Interno (aproximadamente el 15%) y una fracción aún menor del empleo total (alrededor del 9%). Por lo tanto, a pesar de su buen desempeño y el aumento de sus exportaciones, su impacto en la tracción del conjunto de la economía es insuficiente. La economista señaló que el último dato de actividad económica disponible, correspondiente a mayo, se mantiene en niveles similares a los de febrero de 2025, lo cual contrasta con el crecimiento del 4,4% registrado el año pasado. Esta falta de dinamismo se refleja directamente en los ingresos de los hogares, con salarios que avanzan al ritmo de la inflación o por detrás de ella, y un empleo registrado en declive.
El crédito se perfila como uno de los principales obstáculos para la reactivación económica. Si bien la expansión del crédito fue un motor de recuperación entre abril de 2024 y febrero de 2025, este proceso se ha visto interrumpido por el endurecimiento de las condiciones monetarias y el alza de las tasas de interés. El fuerte encarecimiento del financiamiento ha provocado un aumento de la mora y ha dificultado el acceso a nuevos préstamos tanto para familias como para empresas. La deuda privada, si bien ha alcanzado niveles similares a los de 2018, presenta ahora plazos más cortos y tasas reales más elevadas, lo que limita su efectividad.
Ante este panorama, la estrategia del gobierno parece centrarse en incentivar la repatriación de dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero. Si bien esta medida contribuyó a sostener la actividad tras el blanqueo, no se observa una recuperación significativa en los depósitos en moneda extranjera. De hecho, desde las elecciones, se estima que los argentinos han comprado alrededor de u$s42.400 millones en divisas, evidenciando una preferencia por mantener activos fuera del sistema bancario y una menor oferta de divisas en la segunda mitad del año, lo que podría generar presiones adicionales sobre el tipo de cambio y, consecuentemente, sobre las tasas de interés y el crédito.
La advertencia de Marina Dal Poggetto sobre el estancamiento de los salarios y el freno del crédito es crucial para inversores y empresarios argentinos. La falta de traslado del crecimiento sectorial a la economía real y el consumo indica una debilidad estructural que podría persistir. Se debe vigilar la evolución de las tasas de interés, la morosidad y las estrategias del gobierno para incentivar la repatriación de divisas, ya que estos factores determinarán la capacidad de recuperación del crédito y el dinamismo económico en los próximos meses.

