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Maíz en el Norte: Fletes y Chicharrita ahogan la rentabilidad de los productores
Los productores de maíz del norte argentino enfrentan una campaña marcada por altos costos de flete, que consumen hasta un tercio de la producción, y la persistente amenaza de la chicharrita, que eleva la preocupación por los rindes.
- Un tercio del maíz del norte se destina a pagar fletes.
- Población de chicharrita un 30% superior a la campaña anterior.
- Pérdidas de rendimiento por chicharrita van del 20% al 100%.
- Se necesitan 4-5 toneladas/ha para cubrir costos de implantación.
La producción de maíz en el norte argentino se encuentra bajo una presión considerable al inicio de una nueva campaña. Dos factores clave se potencian: los elevados costos logísticos y el riesgo sanitario que representa la plaga de la chicharrita. Según Blasco, un productor de la región, la situación es tan crítica que "de cada tres camiones de maíz, uno está directamente destinado a pagar el flete". La expectativa de que el regreso del tren pudiera mitigar estos costos no se ha materializado en una baja concreta de los valores de transporte, dejando la ecuación del productor sin una mejora significativa.
A esta dificultad logística se suma la amenaza sanitaria. Ramos, otra productora del norte, advierte que la campaña 2025/26, marcada por abundantes lluvias, ha mantenido la presencia de la chicharrita latente. Si bien los niveles poblacionales iniciales eran bajos, el insecto y el complejo de achaparramiento han condicionado rendimientos en muchos casos. La preocupación se intensifica al observar que la población de insectos que llega a esta época del año es un 30% superior a la de la campaña anterior. Además, ya se reportan ejemplares que sobrevivieron al invierno y portan el patógeno, lo que significa "entrar en la primavera con una población infectiva".
El escenario podría agravarse ante condiciones climáticas húmedas y la aparición temprana de plantas de maíz guacho, que permitirían la continua multiplicación del insecto. "Fue un invierno muy benigno para nosotros y no hay proyecciones de que vamos a tener más frío", señaló Ramos, lo que genera "cautela y mucha preocupación" desde Apronor de cara a la próxima campaña. El impacto potencial sobre los rindes es severo, recordando pérdidas del 100% en lotes del sur de Tucumán en la campaña 2023/24, y mermas que varían entre el 20% y el 60%.
La pérdida de rendimiento se traduce directamente en un problema de rentabilidad. Con costos de implantación que oscilan entre 400 y 600 dólares por hectárea en Tucumán, se estima que se necesitan entre cuatro y cinco toneladas por hectárea solo para cubrir los gastos. Una pérdida del 40% de rendimiento implica resignar entre tres y cuatro toneladas por hectárea, lo que puede dejar al cultivo por debajo del punto de equilibrio. "Partís con una rentabilidad muy comprometida y, a su vez, con este riesgo que le agregás de tener chicharrita y la posible chicharrita infectiva encima", resumió Ramos, pintando un panorama sombrío para los productores del norte argentino.
Esta noticia es crucial para el sector agroindustrial argentino, especialmente para los productores del norte. La combinación de altos costos logísticos y el riesgo sanitario de la chicharrita impacta directamente en la rentabilidad del maíz, un commodity fundamental para la economía del país. Los inversores y empresarios del sector agroexportador deben seguir de cerca la evolución de estos factores, ya que podrían afectar la oferta y los precios del maíz a nivel nacional e internacional, así como la demanda de insumos y servicios relacionados con la producción agrícola.

