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Mafias organizadas: productores en alerta por el abigeato en la frontera con Brasil
Productores ganaderos correntinos denuncian la operación de mafias organizadas en la frontera con Brasil, afectando especialmente a los departamentos de Alvear y Santo Tomé. Se estima que unas 60.000 hectáreas han dejado de producir ganado o se reconvirtieron a la forestación debido a estos delitos.
- Mafias organizadas operan en la frontera con Brasil.
- 60.000 hectáreas dejaron de producir ganado.
- Productores denuncian falta de recursos de seguridad.
- Acuerdo de cooperación entre fuerzas argentinas y brasileñas.
El abigeato se ha convertido en un problema grave para los ganaderos de Corrientes, particularmente en las zonas fronterizas con Brasil. Productores de los departamentos de Alvear y Santo Tomé denuncian la operación de "mafias organizadas" que operan con alta logística e inteligencia, llevando a la pérdida de producción en aproximadamente 60.000 hectáreas históricamente ganaderas. Estas tierras, ante la inseguridad y la pérdida de animales, se han reconvertido hacia la forestación.
En respuesta a esta problemática, semanas atrás se realizó un encuentro en Santa Tomé entre representantes de la Policía provincial, Prefectura Naval Argentina y la Brigada Militar de Río Grande do Sul. El objetivo fue acordar el fortalecimiento del trabajo conjunto para combatir los robos de ganado, especialmente aquellos que involucran la participación de cuatreros provenientes de Brasil.
Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC), señaló que si bien el abigeato es un problema histórico, las bandas actuales operan con mayor organización, a veces con el objetivo de desplazar a los productores para otros fines delictivos. Detalló que en la zona de la ruta 36 en Alvear, unos 20 kilómetros han dejado de tener actividad ganadera en los últimos 5 o 6 años, sumando entre 20.000 y 40.000 hectáreas afectadas, a las que se suman otras tantas en Santo Tomé.
Marco Grisetti, presidente de la Sociedad Rural de Santo Tomé, describió la situación como un "asedio" por parte de "mafias organizadas" que cuentan con una red que incluye entrenadores de hacienda, empresas de transporte, lugares de faena y puntos de venta. La magnitud de los robos, que a menudo implican "jaulas enteras" de ganado, sugiere una operación compleja y bien financiada. La costa del río Uruguay es particularmente vulnerable, con sospechas de participación de delincuentes brasileños y posible vinculación con redes locales.
La gravedad de la situación pone de manifiesto la necesidad de una mayor inversión en recursos y tecnología por parte de las fuerzas de seguridad, así como un trabajo de inteligencia más profundo y coordinado con los municipios para desarticular el circuito delictivo desde sus bases, incluyendo la lucha contra la faena clandestina.
Este delito tiene un impacto directo en la producción agropecuaria argentina, uno de los pilares de la economía. La pérdida de hectáreas productivas y la inseguridad afectan la rentabilidad de los productores y la cadena de valor. Es crucial seguir de cerca las acciones de las fuerzas de seguridad y la efectividad de los acuerdos binacionales para mitigar este flagelo.

