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Los cerdos necesitan pasaporte: Sebastián Bouzada, del frigorífico Pondesur, apuesta a la exportación y escala para el sector porcino

Sebastián Bouzada, del frigorífico Pondesur, considera que la clave para el futuro del sector porcino argentino es aumentar la escala y las exportaciones, equiparando la producción a la avicultura.

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Los cerdos necesitan pasaporte: Sebastián Bouzada, del frigorífico Pondesur, apuesta a la exportación y escala para el sector porcino
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Las claves de la nota

  • La industria porcina argentina necesita ganar escala y exportar más.
  • Pondesur proyecta una planta de faena propia para reducir costos y aumentar eficiencia.
  • La exportación es clave para equilibrar la oferta y la demanda interna.
  • El costo del capón en pie argentino es superior al de Brasil.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La familia Bouzada, a través de su empresa San Fernando, está impulsando una estrategia de integración vertical en la industria porcina con el objetivo de ganar escala y avanzar hacia una planta de faena propia. San Fernando, que comenzó con 250 madres hace 15 años, hoy cuenta con 1.500 y proyecta llegar a 2.000, dando origen al frigorífico Pondesur. Este último, una asociación entre la familia Bouzada (66%) y dos cooperativas entrerrianas (17% cada una), busca no solo producir capones sino también llegar a la góndola con marca propia, comercializando carne y chacinados principalmente en el canal mayorista.

Actualmente, Pondesur desposta unos 650 capones semanales, pero la capacidad se ha vuelto limitada. La empresa planea ampliar su infraestructura de frío y, de manera ambiciosa, construir una planta de faena propia. El costo de contratar este servicio ha aumentado significativamente, pasando del 3% al 7% de los costos en cuatro años, lo que representa un riesgo creciente. Para que este proyecto sea viable, se necesita sumar productores, empresas e industriales, ya que una planta de faena requiere un mínimo de 500 animales diarios, lo que implica una complejidad mayor en la búsqueda de socios con una visión compartida.

La escala es un pilar fundamental en esta estrategia, beneficiándose de un "clúster" de producción y faena en un radio de 100 kilómetros en Entre Ríos. San Fernando también busca incorporar productores que conservan instalaciones, reconvirtiendo granjas y manteniendo la propiedad de los animales hasta su terminación. Sin embargo, Sebastián Bouzada enfatiza que el crecimiento del negocio no puede depender únicamente del mercado interno, cuyo consumo per cápita de cerdo ronda los 19-20 kilos y tiene un techo estimado de 25 kilos. La exportación se presenta como la salida necesaria para equilibrar la oferta y la demanda.

Bouzada toma como referencia a la avicultura, que logra colocar una porción de su producción en el exterior, utilizando ese mercado para estabilizar la oferta interna. La exportación se vislumbra también como una respuesta al ingreso de carne porcina importada, especialmente desde Brasil. "La clave está en exportar y escalar", afirma, proponiendo que Argentina debe exportar más de lo que ingresa para lograr una balanza comercial positiva. Actualmente, el costo del capón en pie en Argentina (1,50 dólares por kilo) es considerablemente mayor que en Brasil (aproximadamente 0,90 centavos de dólar por kilo), a lo que se suman costos impositivos y laborales, haciendo la competencia más desafiante.

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