La lección de Perú en reservas que Argentina aún no aprende en un mundo incierto
Argentina posee reservas equivalentes al 7,4% de su PBI, el nivel más bajo de la región y menos de la mitad del promedio, mientras el BCRA desacelera sus compras diarias de divisas.

Las claves de la nota
- Reservas argentinas: 7,4% del PBI, el más bajo de la región.
- Perú lidera con 26,9% de reservas sobre su PBI.
- BCRA desaceleró drásticamente compras de divisas en septiembre.
- Bajo nivel de reservas limita estabilidad cambiaria y acceso a crédito.
La Argentina se encuentra en un escenario de debilidad de reservas internacionales, evidenciado por un nivel que apenas alcanza el 7,4% de su Producto Bruto Interno (PBI). Este guarismo contrasta fuertemente con el de Perú, cuya gestión del Banco Central de Reserva (BCRP) ha logrado acumular un colchón de divisas equivalente al 26,9% de su PBI, el más alto de la región. El promedio de diez economías relevadas, excluyendo a Argentina, se sitúa en un considerable 15,3%, más del doble del nivel local.
Esta disparidad se vuelve crítica en un contexto global de creciente incertidumbre económica, marcado por el endurecimiento de las políticas monetarias en las principales potencias como Estados Unidos y Europa. Ante este panorama, la capacidad del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para intervenir en el mercado cambiario se ve limitada. Las compras diarias de divisas del BCRA han disminuido drásticamente, pasando de un promedio de US$100 millones diarios entre enero y julio a apenas US$14 millones en lo que va de septiembre, según datos del Banco Provincia.
La lección peruana, liderada por Julio Velarde, subraya la importancia de aprovechar los períodos de bonanza para fortalecer las reservas. Durante años de ingresos masivos de dólares, Perú acumuló reservas que le permitieron sortear crisis, como la fuga de capitales de 2021, sin recurrir a controles de cambio. Argentina, por su parte, enfrenta el dilema de acumular divisas, lo cual podría implicar validar un tipo de cambio más alto, chocando con el objetivo de mantener el dólar planchado.
La escasez de reservas no solo limita la estabilidad cambiaria, sino que también dificulta el acceso al crédito internacional. Sin un respaldo sólido, el Tesoro argentino deberá recurrir a la compra de divisas al BCRA y a una mayor emisión para afrontar vencimientos de deuda, escenarios que se complican con el aumento del riesgo país y las tasas de interés globales. A pesar de vientos favorables puntuales como el crecimiento de las exportaciones de energía y minería y una posible cosecha récord, Argentina sigue rezagada en su objetivo de duplicar sus reservas para alcanzar el promedio regional y cumplir con los criterios del FMI.
