La IA ahora mueve al dólar y los bonos, superando al petróleo y la Fed
La inteligencia artificial (IA) se consolida como un nuevo motor de los mercados financieros, influyendo en el dólar y los bonos estadounidenses, mientras la incertidumbre sobre su inversión presiona al sector tecnológico.

Las claves de la nota
- IA influye en dólar y bonos con correlación de 0,88
- Petróleo pierde protagonismo frente a dudas de inversión en IA
- Nasdaq 100 cayó 2,90% con bonos a 10 años
- IA es el principal motor macroeconómico actual
La inteligencia artificial (IA) ha emergido como un factor determinante en los mercados financieros globales, eclipsando incluso la influencia tradicional del petróleo y las decisiones de la Reserva Federal (Fed). Recientes correlaciones indican una fuerte vinculación entre las expectativas sobre la IA y los movimientos del dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, así como las acciones tecnológicas.
Durante octubre, la volatilidad del petróleo perdió relevancia frente a las dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones en IA. Analistas como David Scutt de Forex.com señalan que las acciones vinculadas a la IA actúan cada vez más como un termómetro de las perspectivas económicas de Estados Unidos, convirtiendo el sentimiento sobre IA en el "principal motor macroeconómico de los movimientos en los mercados más amplios". La correlación a diez sesiones entre una cesta de activos de IA y el rendimiento del bono del Tesoro a diez años alcanzó un notable 0,88, mientras que la relación con el petróleo Brent se aproximó a cero.
Esta tendencia se extiende a otros indicadores clave. La correlación de la cesta de activos de IA con el índice dólar en cinco sesiones llegó a un impresionante 0,97. Las relaciones con los rendimientos de los bonos estadounidenses a dos y diez años se situaron en 0,88 y 0,91 respectivamente, evidenciando una sincronización sin precedentes entre las acciones tecnológicas y los mercados de deuda. Sin embargo, es crucial notar que estas correlaciones se observaron en períodos breves (cinco a diez sesiones), lo que limita su capacidad para predecir tendencias duraderas.
El impacto de la IA también se refleja en las expectativas de política monetaria. A mediados de septiembre, los mercados descontaban más de 100 puntos básicos de endurecimiento adicional de la Fed hasta finales de 2027, cifra que ha descendido a unos 61 puntos básicos. Un ejemplo palpable fue la caída del Nasdaq 100 un 2,90% el jueves, acompañada de descensos significativos en los rendimientos de los bonos a dos y diez años (17,49 y 18,69 puntos básicos, respectivamente), variaciones que se encuentran entre las mayores caídas diarias registradas en más de una década.
Para inversores y productores argentinos, esta dinámica implica una mayor volatilidad y la necesidad de monitorear de cerca las tendencias globales en tecnología e IA. La posible presión sobre el dólar estadounidense podría tener implicaciones en el tipo de cambio local y en la competitividad de las exportaciones. La demanda de capital para el desarrollo de IA, según Jeremy J. Siegel de WisdomTree, se perfila como un motor más importante para las tasas a largo plazo que los factores tradicionales. Si la inversión en IA enfrenta cuestionamientos sobre su sostenibilidad, los rendimientos de los bonos podrían caer rápidamente, generando ondas expansivas en los mercados globales y, por ende, en la economía argentina.
