Jugueterías argentinas en crisis: cierran más de 200 en un año por caída del consumo y competencia importada
El sector juguetero argentino atraviesa una profunda crisis, con más de 200 cierres en el último año, según la Cámara de la Industria del Juguete. La caída del consumo, el aumento de costos y la competencia desleal de productos importados y compras puerta a puerta son los principales factores.

Las claves de la nota
- Más de 200 jugueterías cerraron en el último año.
- Caída del consumo y aumento de costos operativos.
- Competencia desleal de productos importados y puerta a puerta.
- 30% del mercado de juguetes es de contrabando.
La industria juguetera argentina enfrenta un panorama sombrío, evidenciado por el cierre de más de doscientas jugueterías en el último año, según declaraciones de Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete. Este declive se atribuye a una confluencia de factores adversos, incluyendo una marcada caída del consumo, el incremento sostenido de los costos operativos como alquileres, servicios y salarios, y una competencia feroz de productos importados, muchos de los cuales ingresan al país bajo esquemas de subfacturación o contrabando.
La situación se agrava por el auge de las compras puerta a puerta, que permiten a los consumidores adquirir juguetes en plataformas internacionales sin afrontar los mismos costos impositivos y regulatorios que los comercios locales. Furió cuestionó la falta de controles de calidad en muchos de estos productos importados, señalando riesgos como la presencia de sustancias tóxicas, a diferencia de los comercios físicos que ofrecen un canal de reclamo para el consumidor. Se estima que el 30% del mercado del juguete es de contrabando, lo que distorsiona la competencia y perjudica a la producción nacional.
A pesar de estos desafíos, algunos juguetes nacionales, como masas, camioncitos, muñecas y juegos de mesa, logran competir en precio. Sin embargo, la tendencia tecnológica ha modificado los hábitos de consumo, acortando la edad de uso de los juguetes tradicionales, con una mayor demanda para niños de hasta tres y cuatro años. En Rosario y la región, el impacto de esta crisis se refleja en la posible pérdida de comercios locales y empleos, sumado a la dificultad de las pymes jugueteras para competir con precios artificialmente bajos de productos importados. La desregulación de reglamentos técnicos para juguetes importados es un punto crítico que requiere atención para garantizar la seguridad infantil y la equidad del mercado.
