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Juan Carlos de Pablo: la morosidad crediticia es una "inversión" para las billeteras en Argentina
El economista Juan Carlos de Pablo considera que el aumento de la morosidad en Argentina es una "inversión" para las entidades financieras, que identifican a los buenos pagadores a través de la concesión de pequeños créditos iniciales. El financiamiento con tarjetas de crédito cayó un 10,1% interanual en agosto, en un contexto de morosidad cercana al 13%.
- Morosidad crediticia vista como "inversión" por economista.
- Caída del 10,1% en uso de tarjetas de crédito interanual.
- Morosidad en créditos a familias sigue en alza.
- Gobierno rechaza asistencia estatal a bancos.
- BCRA considera que bancos no necesitan ayuda externa.
El economista Juan Carlos de Pablo ha planteado una perspectiva particular sobre el creciente aumento de la morosidad en el sistema financiero argentino, calificándola como una "inversión" para las entidades bancarias. Según su análisis, las instituciones financieras otorgan inicialmente una gran cantidad de créditos de bajo monto, asumiendo que un porcentaje de estos no será devuelto. Esta estrategia les permite, a posteriori, identificar a los "buenos pagadores" y aumentar gradualmente los montos de crédito para ellos, mientras que se restringe el acceso a quienes demuestran ser "no pagadores". De Pablo compara esta dinámica con la agricultura, donde se "siembran 32 ramitas y hay que esperar cuáles salen y cuáles no".
Esta visión se alinea con la postura del Gobierno nacional, que aboga por una política de no intervención en el mercado de crédito y rechaza las propuestas de asistencia estatal a los bancos. El vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning, ha criticado dichas propuestas como "populistas" y ha afirmado que los bancos poseen suficiente capital y capacidad para absorber pérdidas, por lo que no requieren ayuda externa. Werning enfatizó que las intervenciones de asistencia a entidades financieras son vistas con "poco interés" por parte del BCRA, ya que podrían atentar contra el acceso al crédito.
En consonancia con estas declaraciones, los datos del mercado reflejan una contracción en el uso de herramientas de financiamiento. La operatoria con tarjetas de crédito experimentó una caída del 10,1% interanual en agosto, según First Capital Group. Este descenso se produce en un escenario de alta morosidad, que se situaba cerca del 13% en junio, según el Informe sobre bancos del BCRA. La consultora 1816 anticipó que en julio la morosidad en créditos a familias continuó en aumento, afectando a aproximadamente 5,9 millones de personas. La apertura de refinanciamientos podría generar una leve desaceleración en la caída para agosto.
Para la región de Rosario y Santa Fe, este panorama implica un endurecimiento en las condiciones de acceso al crédito para individuos y pequeñas empresas. La mayor cautela de las entidades financieras podría dificultar la obtención de financiamiento para proyectos productivos o de consumo, impactando potencialmente la actividad económica local. Los antecedentes de crisis financieras en Argentina sugieren que este tipo de ciclos de aumento de morosidad y restricción crediticia pueden prolongarse, requiriendo una vigilancia constante de las variables macroeconómicas y las políticas del BCRA.
La noticia es relevante para inversores y empresarios argentinos debido a las implicaciones del aumento de la morosidad en el acceso al crédito y el costo del financiamiento. La postura del Gobierno y el BCRA de no intervención es clave para entender la dinámica futura del mercado. Se debe vigilar la evolución de las tasas de interés, la morosidad y las políticas crediticias del Banco Central.

