IPC de octubre 2026: qué inflación esperan las consultoras
Las consultoras privadas proyectan una inflación de alrededor del 2% para octubre de 2026, con los alimentos y bebidas como principal impulsor de los aumentos, según relevamientos que indican una desaceleración con obstáculos.

Las claves de la nota
- Inflación de octubre 2026 proyectada en 2%
- Alimentos y bebidas, principal motor de alzas
- Desaceleración inflacionaria con obstáculos
- Riesgos: precios internacionales y actividad económica
- Política cambiaria, factor clave a vigilar
Las estimaciones de consultoras privadas para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de octubre de 2026 arrojan una inflación mensual cercana al 2%, evidenciando una persistente presión en el rubro de alimentos y bebidas. Este escenario sugiere que, si bien hay una tendencia a la desaceleración, aún existen obstáculos que impiden una baja más pronunciada de la inflación general.
Los relevamientos de Analytica, Eco Go y Libertad y Progreso coinciden en proyectar variaciones mensuales entre el 1,7% y el 2%. Particularmente, Analytica observó un aumento semanal del 0,8% en alimentos y bebidas en la tercera semana de octubre, elevando el promedio de las últimas cuatro semanas al 2,6%. La distribución regional mostró diferencias, con el Gran Buenos Aires experimentando el menor incremento (0,6%), a pesar de ser la región de mayor ponderación en el índice.
El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central también reflejó esta expectativa de desaceleración, con una mediana del 1,7% para la inflación mensual. A futuro, BTG Pactual proyecta una tendencia descendente, estimando que la inflación podría ubicarse en torno al 23% para el cierre de 2027. Sin embargo, advierte sobre riesgos como el aumento de precios internacionales de commodities clave como el petróleo y la carne vacuna, así como una posible recuperación económica que genere cuellos de botella.
La política cambiaria y la volatilidad electoral son factores determinantes a vigilar. Ante posibles presiones sobre el mercado de cambios, el gobierno podría recurrir a un aumento de tasas de interés reales para contener el tipo de cambio y su impacto inflacionario, lo que implicaría mantener condiciones monetarias restrictivas con posibles efectos sobre el crédito y la actividad económica.
