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Inflación de mayo seguiría desacelerándose, pero sin perforar el 2%
Se espera que la inflación de mayo continúe su tendencia a la baja, aunque se prevé que no logre perforar el piso del 2%. Factores como la necesidad de ajustar precios relativos y la inercia inflacionaria limitan una caída más rápida.
- Inflación de mayo se proyecta entre 2% y 2.2%
- Inflación de abril fue del 2.6%
- Alimentos y bebidas subieron 1.5% en abril
- Inflación núcleo de abril fue del 2.3%
- Se espera que el año cierre cerca del 31.5%
La inflación en Argentina ha mostrado una desaceleración tras diez meses de alzas continuas, con el dato de abril marcando la primera caída en casi un año. Las proyecciones para mayo indican que esta tendencia a la baja se mantendrá, aunque la mayoría de los analistas considera improbable que el índice mensual logre perforar el piso del 2%.
El dato de abril, que se ubicó en 2,6% mensual, estuvo en línea con las expectativas del mercado, aunque algunas consultoras esperaban una baja mayor. Los indicadores más optimistas de ese mes fueron la suba del rubro alimentos y bebidas, que fue del 1,5% (significativamente menor a meses anteriores), y la inflación núcleo, que ascendió al 2,3%, su menor nivel desde octubre. Estos datos sugieren una moderación generalizada, impulsada también por el fin del pico estacional en educación e indumentaria, y ajustes acotados en combustibles.
Economistas como María Castiglioni proyectan que la inflación de mayo podría rondar el 2,2%, mientras que Fernando Marull estima un rango entre el 2% y el 2,1%. Desde Adcap señalan que el dato de abril, si bien muestra una moderación gradual, aún no refleja una convergencia clara hacia niveles cercanos al 2%, y anticipan que la próxima etapa de desinflación será más compleja debido a la persistencia en los ajustes de precios relativos y la inercia indexatoria.
El gobierno busca consolidar esta tendencia a la baja a través de la estabilidad cambiaria y una contracción monetaria significativa, con la base monetaria cayendo un 5% en términos reales en lo que va del año. La gran incógnita reside en si se podrá sostener este proceso de desinflación en los meses venideros, especialmente en junio y julio, lo que se perfila como un desafío mayor. Las proyecciones para el cierre del año apuntan a que la inflación se ubicará cerca del 31,5% registrado en 2025.
La esperada desaceleración inflacionaria podría sentar las bases para una remonetización de la economía y una mejora del salario real, que ha sufrido una caída en los primeros meses del año. La clave estará en mantener la disciplina fiscal y monetaria para evitar retrocesos y consolidar la estabilidad de precios.
La desaceleración de la inflación es un indicador clave para la estabilidad económica argentina y el poder adquisitivo de los consumidores. Los inversores y productores deben seguir de cerca la evolución de este índice, especialmente los componentes de alimentos y la inflación núcleo, para evaluar el impacto en los costos y la demanda. La capacidad del gobierno para mantener esta tendencia en los próximos meses será crucial para la previsibilidad económica y la eventual recuperación del consumo.

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