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FMI proyecta inflación de un dígito anual en Argentina para 2028 y pide actualizar medición del IPC
El Fondo Monetario Internacional estima que la inflación anual en Argentina podría descender a un dígito para 2028, proyectando un 7,5%. El organismo también solicitó al Gobierno la actualización de las canastas utilizadas para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
- Inflación de un dígito anual proyectada para 2028 (7,5%)
- FMI pide actualizar canastas del cálculo del IPC
- Desinflación gradual influenciada por precios de energía
- Ancla fiscal creíble es clave para reducir inflación
- Actualización de canastas del IPC es fundamental
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que Argentina podría alcanzar una inflación de un dígito anual para el año 2028, estimando un índice del 7,5%. Esta previsión se da tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el Gobierno argentino.
El organismo internacional señala que la desinflación continuará de manera gradual durante el resto de 2026, aunque se ve influenciada por factores externos como la suba de precios internacionales de la energía. Para este año, el FMI estima una inflación en torno al 25%, por debajo del 31,5% proyectado para 2025. A pesar de los avances en la estabilización, el FMI advierte que la acumulación de reservas y la recuperación de la demanda de dinero han quedado rezagadas frente a otros programas, en parte por la incertidumbre política.
Paralelamente, el FMI ha solicitado al Gobierno argentino la actualización de las canastas de bienes y servicios utilizadas para la elaboración del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El organismo recuerda el historial de estadísticas poco confiables en Argentina y enfatiza la necesidad de publicar datos de inflación basados en canastas actualizadas, así como fortalecer la independencia del INDEC. La demora en esta actualización ha generado metodologías desactualizadas y menos representativas de la canasta de consumo actual.
El documento del FMI también subraya la importancia de reducir otros desequilibrios macroeconómicos para posicionar mejor a la economía de cara a las elecciones de 2027. Una vez que la inflación descienda a cifras de dos dígitos, el desafío será equilibrar la desaceleración de precios con la acumulación de reservas y la recuperación económica, requiriendo políticas adecuadas para un entorno de menor inflación.
Para el FMI, un ancla fiscal ambiciosa y creíble es fundamental para reducir la inflación, restablecer la sostenibilidad de la deuda y evitar una dependencia excesiva de la política monetaria restrictiva. Los programas exitosos logran un equilibrio entre el ritmo de desinflación, la estabilidad macroeconómica y el crecimiento, advirtiendo sobre los riesgos de intentar bajar la inflación demasiado rápido con una sobredependencia de un ancla cambiaria y flujos de capital volátiles. La experiencia histórica indica que pasar de tres a dos dígitos de inflación suele ser rápido, pero alcanzar un solo dígito demanda más años, entre tres y cuatro adicionales, e incluso más en economías altamente dolarizadas.
La proyección de una inflación de un dígito para 2028 por parte del FMI es un dato clave para la planificación económica a mediano plazo. La solicitud de actualización del cálculo del IPC es crucial para la fiabilidad de los datos que afectan las decisiones de inversión y consumo. Los inversores y empresarios argentinos deberán seguir de cerca la implementación de estas medidas y la evolución de las variables macroeconómicas, especialmente la dinámica de las reservas y la demanda de dinero, así como el impacto de las políticas fiscales y monetarias en el contexto electoral.

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