Inflación OCDE subió a 4,5% en septiembre por energía; zona euro al 3,8%
La inflación en la OCDE trepó al 4,5% en septiembre, impulsada por un alza del 17,4% en la energía. En la zona euro, el índice general alcanzó el 3,8%, con previsiones de 4% para octubre.

Las claves de la nota
- Inflación OCDE: 4,5% en septiembre.
- Energía impulsó alza: +17,4% en la OCDE.
- Zona euro: 3,8% en septiembre, proyecta 4% en octubre.
- Inflación subyacente estable en 3,7% (OCDE).
- Precios generales +40% desde diciembre 2019.
La tasa de inflación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) registró un **4,5% en septiembre**, marcando un incremento de dos décimas respecto al mes anterior. Este repunte se debió principalmente al **fuerte aumento del 17,4% en los precios de la energía**, que afectó a 31 de los 37 países miembros. La energía se encareció significativamente en comparación con agosto, mientras que los precios de los alimentos mostraron una leve desaceleración.
La inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de alimentos y energía, se mantuvo estable en el 3,7%. El impacto acumulado desde el inicio de la pandemia es considerable, con un aumento general de precios en el bloque OCDE superior al 40% desde diciembre de 2019. Los rubros básicos como alimentos y energía han experimentado alzas aún mayores, superando el 40% y el 70% respectivamente.
Dentro del G7, la mayoría de las potencias experimentaron una aceleración inflacionaria, siendo Canadá la única excepción. La presión energética fue un factor determinante, explicando más de la mitad del alza del IPC en economías clave como Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido. En la zona del euro, la inflación escaló al **3,8% en septiembre**, impulsada por un aumento del 18,9% en los productos energéticos.
Las proyecciones para la zona euro indican una continuación de esta tendencia alcista. La estimación preliminar de Eurostat para octubre de 2026 apunta a un nuevo aumento de la inflación general interanual hasta el 4%, con una aceleración aún mayor en el rubro de la energía hasta el 20,8%. La inflación subyacente, sin embargo, se mantendría estable en el 2,6%.
Para Argentina, este escenario global de inflación persistente, especialmente en energía y alimentos, refuerza la necesidad de políticas de estabilización interna y de monitoreo de los costos de importación. Si bien las cifras de la OCDE no son directamente aplicables, reflejan presiones inflacionarias globales que pueden influir en los precios de commodities y en la competitividad de las exportaciones argentinas. La volatilidad en los precios de la energía a nivel internacional puede impactar en los costos de producción agropecuaria y en la competitividad de la industria local, además de presionar sobre las cuentas fiscales si se mantienen subsidios.
