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Importación de soja: se cubrió el 75% de la estimación oficial y se prevé ajuste

La molienda de soja en Argentina superó las expectativas, impulsada por un 15,1% de soja importada en agosto. Se estima que la Secretaría de Agricultura deberá ajustar la previsión oficial de importación.

Fuente original: Bichos de Campo2 min de lecturaNeutral
Importación de soja: se cubrió el 75% de la estimación oficial y se prevé ajuste
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Las claves de la nota

  • Importación de soja cubre 75% de estimación oficial.
  • Molienda de soja aumentó 8,8% interanual en agosto.
  • Soja importada representó 15,1% de la molienda en agosto.
  • Se prevé ajuste en la estimación oficial de importación.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La industria aceitera argentina ha mostrado un dinamismo notable en la molienda de soja durante agosto, alcanzando las 4,25 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 8,8% respecto al mismo mes de 2025. Este desempeño se ve fuertemente influenciado por el ingreso de soja importada, principalmente desde Paraguay, bajo el régimen de admisión temporaria.

En agosto, la soja importada representó el 15,1% del volumen total de molienda, una cifra que se eleva al 22,3% si se considera el acumulado de los primeros cinco meses del ciclo comercial 2025/26 (abril a agosto). Hasta el 16 de septiembre, la industria había ingresado 4,54 millones de toneladas de soja importada, cubriendo ya el 75% de la estimación oficial de 6,0 millones de toneladas para el ciclo.

Este ritmo de importación sugiere que la Secretaría de Agricultura se verá obligada a revisar al alza sus proyecciones. A pesar de los esfuerzos de las fábricas por originar mercadería local, las ventas por parte de los productores argentinos se mantienen acotadas, en un contexto donde la toma de ganancias parece priorizar otros destinos, a excepción de la harina de soja.

La situación plantea un escenario de dependencia de la oferta externa para sostener la actividad de molienda, lo cual podría tener implicancias en los costos y la competitividad del sector. Para la región de Rosario, principal polo agroexportador y de procesamiento, esto significa una continuidad en la actividad de las plantas, pero también una señal de la fragilidad de la oferta interna frente a la demanda industrial.

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