
Imagen ilustrativa
Helada histórica en el norte bonaerense: Mínimas de 60 años y alerta por impacto en cultivos
Temperaturas mínimas de hasta -6,1°C se registraron en el norte bonaerense, marcando récords de 60 años para septiembre. Productores y técnicos evalúan el impacto sobre el trigo, las arvejas y el maíz sembrado.
- Mínimas de hasta -6,1°C en el norte bonaerense.
- Récord de temperatura para septiembre en 60 años.
- Alerta por impacto en trigo, arvejas y maíz.
- Posibles daños en siembra directa de arvejas.
- Emergencia desuniforme en maíz temprano.
Una intensa y "brutal" bolsa de aire helado afectó amplias zonas rurales del norte bonaerense y sur santafesino, registrando temperaturas mínimas históricas para septiembre, algunas de hasta -6,1°C en áreas rurales, marcando un récord de 60 años. Si bien en un principio no se esperan daños significativos en el trigo, que se encuentra en etapas de macollaje o saliendo de ellas, los técnicos se encuentran en alerta para evaluar el impacto sobre la emergencia del maíz recién sembrado y la situación de las arvejas. La persistencia de temperaturas bajo cero durante varias horas es un llamado de atención para el sector agropecuario de la región núcleo.
MeteoSalto reportó marcas de -4,5°C en Berdier (partido de Salto), igualando registros de 2019 como las temperaturas más bajas en septiembre en al menos seis décadas. Expertos como Sergio Grosso señalan que podría haber daños en arvejas sembradas en siembra directa, especialmente si la cobertura es de trigo o soja, y también evalúan posibles afectaciones en trigos y cebadas más avanzados. Cristian Russo, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), estima que el impacto en el trigo podría limitarse a las hojas, y en el maíz, generar emergencias desuniformes, aunque la falta de humedad previa en el suelo podría agravar la situación en algunas zonas.
La BCR registró mínimas significativas como -4,9°C en Junín y -4,5°C en Rojas. A pesar de la preocupación, el frío extremo podría posponer la necesidad de aplicaciones fitosanitarias contra enfermedades como manchas amarillas y roya en el cereal, brindando un respiro temporal. Sin embargo, la preocupación principal se centra en la uniformidad de la emergencia del maíz temprano, un factor que la BCR seguirá de cerca con su red de colaboradores. La duración de la helada, más allá de la temperatura mínima absoluta, es un componente clave para determinar la severidad del daño en los cultivos de la región.
Esta noticia es crucial para inversores y productores agropecuarios argentinos, ya que las heladas extremas pueden impactar directamente en la producción de commodities clave como el trigo y el maíz. Es fundamental seguir de cerca las evaluaciones de daños y cómo estos eventos climáticos pueden afectar las proyecciones de cosecha y los precios de los granos en los próximos meses.

