¿Hacia dónde van las materias primas? Citi proyecta petróleo a US$70 y alcista para oro y plata
El banco Citi actualizó sus proyecciones para commodities, anticipando una caída del petróleo si se normalizan los flujos por Ormuz y manteniendo una perspectiva alcista para oro y plata.

Las claves de la nota
- Petróleo Brent proyectado a US$70 para 2027
- Oro con objetivo de US$5.000 por onza a 12 meses
- Normalización de flujos por Ormuz, escenario base del 60%
- Posible baja de hasta 150 puntos básicos en tasas de la Fed
- Cobre con perspectiva neutral en el corto plazo
El banco Citi ha presentado un panorama divergente para las principales materias primas hacia 2027, con el petróleo anticipando caídas significativas y los metales preciosos mostrando un potencial alcista. La normalización de los flujos a través del estrecho de Ormuz es un factor clave en estas proyecciones, con una probabilidad del 60% asignada a este escenario para finales de año. Si se materializa, se espera que el precio del Brent descienda de los actuales US$106 por barril a un rango de US$75 en el corto plazo y US$70 para 2027. Este movimiento podría tener un impacto deflacionario, reduciendo las presiones inflacionarias y abriendo la puerta a recortes en las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed).
En contraste, el oro se perfila como un activo con fuerte potencial de crecimiento. Citi proyecta un alza del 12% a 17% para el metal precioso, con objetivos de US$4.800 por onza en el corto plazo y US$5.000 a 12 meses. Este optimismo se sustenta en la hipótesis de una reapertura de Ormuz, la consecuente baja en los precios del petróleo y una política monetaria más laxa por parte de la Fed, lo que disminuiría las tasas reales y estimularía la demanda de inversión en oro. La tensión geopolítica actual y el fenómeno de El Niño han sido identificados como factores inflacionarios que podrían mitigarse con la normalización de los flujos energéticos.
Para el cobre, la perspectiva es neutral en el corto plazo, aunque se reconocen factores de demanda a largo plazo, posiblemente ligados a la transición energética y la demanda de inteligencia artificial. La caída en los precios del petróleo, de concretarse, podría reducir el gasto mundial en energía en hasta US$2 billones anuales, impactando positivamente en la lucha contra la inflación y la política monetaria global. La volatilidad en los precios de la energía, como el diésel que ha visto un incremento sustancial en Estados Unidos, subraya la importancia de estos flujos para la estabilidad económica.
Este escenario tiene implicancias directas para Argentina, un importante productor y exportador de materias primas. Una caída en los precios del petróleo podría afectar los ingresos de las provincias petroleras y las empresas del sector, pero también podría beneficiar a los consumidores y a la balanza comercial si las importaciones de energía se reducen. Por otro lado, la fortaleza proyectada para el oro podría ser una oportunidad para inversores locales que buscan refugio de valor ante la incertidumbre económica y la inflación. La dinámica de los precios de los metales industriales, como el cobre, también será crucial para el sector minero argentino, especialmente en proyectos de litio y cobre que están en desarrollo.
