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Gusano Cogollero Amenaza Maíces Tempranos: Alertan por Ataques y Recomiendan Intervención Urgente

El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) ya está causando daños en los maíces de siembra temprana, lo que genera preocupación en el sector agropecuario. El programa Manejo de Resistencia de Insectos (MRI) advierte sobre la necesidad de monitoreo intensivo y aplicaciones oportunas para controlar la plaga.

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Gusano Cogollero Amenaza Maíces Tempranos: Alertan por Ataques y Recomiendan Intervención Urgente
Imagen ilustrativa

Las claves de la nota

  • Gusano cogollero ataca maíces tempranos.
  • Monitoreo intensivo es clave para el control.
  • Intervención temprana previene daños severos.
  • Rotación de insecticidas reduce resistencia.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La campaña agrícola argentina enfrenta un nuevo desafío con la aparición temprana del gusano cogollero, una plaga de gran poder destructivo para el cultivo de maíz. El programa Manejo de Resistencia de Insectos (MRI), integrado por referentes del sector semillero y biotecnológico, ha emitido una alerta ante los primeros reportes de ataques en lotes de siembra temprana. La Spodoptera frugiperda, conocida también como oruga militar tardía, comienza a alimentarse de los tejidos vegetales en las etapas iniciales de desarrollo de la planta, pudiendo ocasionar daños severos si no se interviene a tiempo.

La particularidad de esta plaga radica en que sus larvas, además de dañar las hojas, tienden a introducirse en el cogollo de la planta. Este comportamiento no solo las protege de los tratamientos insecticidas convencionales, sino que también dificulta su detección y control. En casos de infestaciones avanzadas, el desarrollo general de las plantas de maíz puede verse seriamente comprometido, impactando directamente en el potencial de rendimiento.

Ante esta situación, el MRI enfatiza la importancia de intensificar las tareas de monitoreo en los campos. Se recomienda realizar revisiones semanales de los lotes, aumentando la frecuencia a cada tres o cinco días en zonas con alta presión de la plaga. La inspección debe ser exhaustiva, abarcando al menos cinco puntos por lote para asegurar un muestreo representativo, evaluando la presencia de larvas vivas, daños recientes en las hojas centrales y el nivel de afectación general de las plantas. Esta vigilancia activa es crucial para detectar la plaga en sus estadios iniciales.

El momento de la intervención es clave para la efectividad del control. El programa aconseja aplicar insecticidas cuando entre el 10% y el 20% de las plantas muestren un nivel de daño 3 en la escala de Davis y se detecten larvas en sus primeros estadios (L1 y L2). Es fundamental no permitir que la proporción de plantas afectadas supere el 20%. Las aplicaciones deben realizarse cuando las larvas son pequeñas y se encuentran expuestas, antes de que se oculten en el cogollo. Para maximizar la eficacia y mitigar el riesgo de resistencias, se recomienda el uso de productos y dosis adecuados, asegurar una excelente cobertura del cogollo y rotar los modos de acción de los insecticidas. Un monitoreo posterior al tratamiento es esencial para confirmar su éxito.

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