Fruteros de Allen frenaron expansión urbana sobre 400 hectáreas de zona rural irrigada
Productores frutícolas de Allen, Río Negro, lograron frenar una ordenanza que buscaba incorporar 400 hectáreas de Zona Rural Irrigada al área urbana, defendiendo la actividad productiva frente al crecimiento de la ciudad.

Las claves de la nota
- 400 hectáreas de Zona Rural Irrigada salvadas de la urbanización.
- Veto total del intendente de Allen a ordenanza de expansión urbana.
- Productores frutícolas defendieron la actividad económica regional.
- Se prioriza el desarrollo urbano en zonas ya habilitadas.
Los productores frutícolas de Allen, en el Alto Valle de Río Negro, han conseguido frenar una ordenanza municipal que pretendía expandir el área urbana sobre aproximadamente 400 hectáreas de Zona Rural Irrigada. La ordenanza, aprobada inicialmente por el Concejo Deliberante, buscaba modificar el Plan Rector de la ciudad para incorporar sectores aledaños a rutas nacionales y provinciales, redefiniendo los límites urbanos y alterando las normativas sobre cesiones de tierras y participación municipal en la plusvalía generada por el desarrollo urbanístico.
Tras la aprobación, el intendente Marcelo Román vetó la ordenanza en su totalidad. La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, junto a otras entidades agrarias locales, ejerció presión sobre los concejales para que no insistieran con la sanción, argumentando la necesidad de preservar las tierras productivas. La movida culminó con el veto firme del ejecutivo, impidiendo que la norma entrara en vigencia.
Esta victoria para el sector productivo resalta la tensión existente entre el desarrollo urbano y la preservación de las actividades agropecuarias en regiones clave para la economía argentina, como el Alto Valle. La postura de los productores no es de oposición al crecimiento de la ciudad, sino de orientarlo hacia áreas ya designadas para tal fin, defendiendo así la actividad frutícola como pilar económico y de identidad regional.
El caso de Allen pone de manifiesto la importancia de la planificación territorial que considere la vocación productiva de las zonas rurales irrigadas, fundamentales para la generación de divisas y empleo en Argentina. La defensa de estas tierras se alinea con un reclamo histórico del sector agropecuario a nivel nacional, que busca proteger su patrimonio frente a la especulación inmobiliaria y el avance de la urbanización descontrolada. La decisión en Allen sienta un precedente para otras localidades que enfrentan desafíos similares en la articulación entre desarrollo urbano y sostenibilidad productiva.
