FMI recorta previsión de crecimiento para Argentina a 2,1% y advierte sobre desafíos financieros globales
El FMI redujo la proyección de crecimiento del PBI argentino para 2024 al 2,1%, por debajo de su pronóstico anterior de 3,5%. El organismo internacional también señaló las fortalezas energéticas del país, pero advirtió sobre el encarecimiento del financiamiento global y el retraso de la región.

Las claves de la nota
- FMI recorta crecimiento PBI Argentina a 2,1% para 2024.
- Precios energéticos (petróleo US$96/barril) son fortaleza para exportaciones.
- Desafío: mayores costos de financiamiento global por alza de tasas.
- Región Latam crece por debajo de otras economías emergentes.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha ajustado a la baja sus proyecciones de crecimiento para Argentina, situando la expansión del Producto Bruto Interno (PBI) para el presente año en un 2,1%. Esta revisión representa una disminución significativa respecto a la previsión anterior de 3,5%, reflejando un panorama global más complejo y una pérdida de impulso económico mundial. El informe, presentado en Tailandia, destaca una creciente fragmentación económica global, donde algunos países se benefician de avances tecnológicos mientras otros dependen de la energía y las materias primas en un contexto de condiciones financieras más restrictivas.
A pesar de la desaceleración esperada, el FMI anticipa una continuación del proceso de recuperación en Argentina, aunque a un ritmo menor que el observado tras el rebote de 2025. Se proyectan mejoras graduales en desequilibrios macroeconómicos clave, incluyendo una reducción de la inflación, una mejora en el sector externo con una cuenta corriente superavitaria y un desempleo relativamente estable. Estas proyecciones del FMI se mantienen más optimistas que las del consenso de economistas locales, que esperan un crecimiento del PBI del 1,5% para este año, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central.
El escenario energético se presenta como una fortaleza para Argentina, impulsado por los elevados precios internacionales del petróleo y el gas. El FMI estima un promedio de US$96 por barril para el petróleo este año, un aumento considerable que fortalece las perspectivas exportadoras y la generación de divisas, especialmente desde Vaca Muerta. Sin embargo, este contexto también eleva los costos de insumos para sectores productivos y cadenas agropecuarias, generando una presión adicional.
Como principal desafío, el FMI señala las condiciones financieras internacionales. El crecimiento de la deuda pública mundial y los rendimientos récord de los bonos soberanos implican mayores costos de endeudamiento y menor liquidez para economías emergentes. Esto condiciona el acceso de Argentina al financiamiento en un entorno menos favorable que el de la década pasada. La región de América Latina, con proyecciones de crecimiento modestas, se ve poco impulsada por la inteligencia artificial y sigue dependiente de las materias primas, la estabilidad macroeconómica y las condiciones financieras globales. Para Argentina, esto se traduce en un panorama de oportunidades energéticas y corrección de desequilibrios, pero con la necesidad de navegar un mundo de altas tasas de interés, financiamiento escaso e incertidumbre geopolítica.
