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Estación Bioeconomía: el tren de la industrialización del agro llega a Rosario
La competitiva producción de granos, carnes y derivados en Argentina no se traduce plenamente en actividades industriales subsiguientes, a pesar del potencial de la bioeconomía.
- Argentina busca industrializar su producción agropecuaria.
- La bioeconomía impulsa nuevos materiales y energías.
- Rosario es un polo clave para la transformación de granos.
- El sector agrobioindustrial representa el 20% del PBI.
- La industrialización del agro es aún un proceso incompleto.
La nota de El Economista, en su 75 aniversario, reflexiona sobre el rol histórico del campo argentino y su relación con la economía, contrastando la Argentina de los años 50 con la evolución global. En el pasado, el agro fue relegado a un rol de proveedor de alimentos baratos y divisas para financiar la industria, sin ser considerado un motor de cambio. Paralelamente, el mundo experimentó la "Revolución Verde", impulsando la productividad agrícola y el desarrollo de la industria alimentaria, lo que llevó a países como Estados Unidos y la CEE a ganar competitividad mientras Argentina perdía terreno.
Actualmente, el escenario global presenta una nueva disrupción impulsada por la creciente demanda de alimentos y energía de países populosos, junto con las restricciones ambientales que fomentan las energías limpias y los materiales renovables. Estos factores convergen en el crecimiento de la industria alimenticia, las bioenergías y los nuevos materiales de origen biológico, dando lugar a la "química verde". La biotecnología se erige como un factor crítico, y el campo se transforma en una "fábrica a cielo abierto".
Argentina ha participado activamente en esta transformación, inicialmente con un modelo de expansión territorial y luego enfocándose en agregar valor a los granos a través de su transformación en carnes, leche, bioenergías y otros subproductos. Los complejos de molienda en Rosario, junto con avances en maíz y la reconversión de otros clusters, han aportado densidad a la estructura productiva. El desarrollo de biocombustibles y los primeros pasos en biomateriales configuran un entramado de base biológica con un impacto multiplicador significativo. Como resultado, el sector agrobioindustrial representa hoy alrededor del 20% del valor agregado y del empleo, y dos tercios de las exportaciones, además de consolidar una nueva cohorte de empresas innovadoras y con proyección internacional.
Sin embargo, el proceso de industrialización se considera trunco. A pesar de la competitividad en la producción primaria, la falta de un correlato pleno en las actividades industriales subsiguientes representa un desafío. La región de Rosario, con su vocación agroindustrial y su infraestructura logística, tiene un potencial clave para liderar esta etapa de mayor valor agregado, integrando la producción de commodities con la industria de transformación y el desarrollo de nuevos productos de base biológica, lo que podría generar un impulso significativo para la economía argentina y su inserción en mercados internacionales.
Esta noticia es crucial para inversores y productores argentinos al destacar el potencial de la bioeconomía y la necesidad de industrializar la cadena de valor agroindustrial. Es importante vigilar el desarrollo de políticas públicas y privadas que impulsen la transformación de commodities en productos de mayor valor agregado, especialmente en polos productivos como Rosario, para aprovechar las oportunidades globales y mejorar la competitividad del país.

