
Imagen ilustrativa
El pistacho: auge productivo en Mendoza entre oportunidades y desafíos
El cultivo de pistacho en Mendoza experimenta una expansión acelerada, superando las 1.200 hectáreas, pero la producción local aún no satisface la creciente demanda mundial y nacional. La rentabilidad proyectada es alta, aunque la mayoría de las plantaciones están en etapas tempranas.
- Superficie de pistacho en Mendoza supera las 1.200 hectáreas.
- Consumo mundial crece 6,5% anual, superando la oferta.
- Argentina registra récord de importaciones de pistacho.
- Producción local aún en etapas tempranas, ciclo largo.
- Rentabilidad potencial: US$18-19/kg (con cáscara) a productor.
El cultivo de pistacho ha experimentado una notable expansión en Mendoza, pasando de unas pocas decenas de hectáreas a más de 1.200, lo que representa un crecimiento significativo dentro de la fruticultura provincial y un 16,25% de la superficie nacional. A nivel país, se estima que existen unas 7.500 hectáreas implantadas, un salto considerable desde las 1.008 hectáreas de 2016. Esta expansión responde a un aumento del consumo mundial, que crece a una tasa anual cercana al 6,5%, superando el ritmo de la oferta y proyectando una brecha estructural de 250.000 toneladas hacia 2040.
La demanda internacional se ha diversificado, pasando de ser un simple snack a integrarse en productos como helados, chocolates y pastas, impulsada en parte por tendencias como el "chocolate Dubai". Esta tendencia ha llevado a Argentina a importar crecientes volúmenes de pistacho, con 2025 marcando un récord de importaciones. Sin embargo, la paradoja reside en que la superficie plantada crece mucho más rápido que la producción efectiva. El pistacho es un cultivo de ciclo largo, con una primera cosecha alrededor del quinto año y una entrada plena en producción cercana al décimo o duodécimo año.
Manuel Viera, coordinador de la Asociación de Frutos Secos de Mendoza, señala que la provincia se encuentra en el "inicio de la curva de aprendizaje", con una parte importante de las nuevas plantaciones aún adaptándose a las exigencias específicas del cultivo. Los proyectos que ya cosechan registran rendimientos inferiores a los esperados para producciones maduras, que deberían oscilar entre 1.500 y 2.000 kilos por hectárea, frente a los 3.000 o 4.000 kilos proyectados para proyectos consolidados. A esto se suma el fenómeno de la vecería, donde un año productivo puede ser seguido por otro con rendimientos significativamente menores.
A pesar de estos desafíos iniciales, la rentabilidad potencial del pistacho es considerable. A nivel productor, el producto con cáscara puede alcanzar entre US$18 y US$19 por kilo en el mercado interno. La competencia por capital, tierra y recursos con cultivos tradicionales como la vid es una realidad emergente en Mendoza, planteando un debate sobre la diversificación productiva en la región cuyana. Para Rosario y la región, este fenómeno podría indicar una oportunidad de diversificación para productores que busquen alternativas de alto valor, aunque requerirá una inversión inicial significativa y un conocimiento técnico especializado.
La expansión del cultivo de pistacho en Mendoza es de gran interés para inversores y productores agropecuarios argentinos por su alto potencial de rentabilidad y la creciente demanda global. Es crucial seguir de cerca la evolución de la producción local frente a las importaciones y la consolidación de la tecnología de cultivo para evaluar su viabilidad a largo plazo como alternativa productiva en la región.

