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El picudo rojo avanza sobre Entre Ríos: Senasa intensifica controles y amplía emergencia fitosanitaria

El Senasa intensificó los controles en Entre Ríos tras la detección del picudo rojo de las palmeras, ampliando la emergencia fitosanitaria a toda la provincia y Buenos Aires hasta 2028. El organismo busca contener la plaga antes de su dispersión.

Fuente original: Bichos de Campo4 min de lecturaNegativo
El picudo rojo avanza sobre Entre Ríos: Senasa intensifica controles y amplía emergencia fitosanitaria
Imagen ilustrativa

Las claves de la nota

  • Picudo rojo detectado en Entre Ríos.
  • Senasa amplía emergencia fitosanitaria a Buenos Aires.
  • Vigilancia intensificada en más de 480 sitios.
  • Plaga afecta palmeras urbanas y productivas.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La plaga del picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) ha extendido su presencia más allá de la amenaza uruguaya, siendo detectada en un establecimiento rural de Colonia Elía, Entre Ríos. Ante esta situación, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ha redoblado sus esfuerzos, inspeccionando más de 480 sitios con palmeras en los departamentos Concepción del Uruguay y Gualeguaychú. Esta acción se enmarca en un plan de contingencia que busca localizar y erradicar los primeros focos de la plaga antes de que logre establecerse y dispersarse de manera incontrolable.

La preocupación por la expansión del picudo rojo se intensifica dado su antecedente en Sudamérica, detectado por primera vez en Uruguay en 2022 y extendiéndose por departamentos cercanos a la frontera argentina. En enero de este año, también se confirmó su presencia en la isla Martín García, provincia de Buenos Aires. Como respuesta directa al hallazgo en Entre Ríos, el Senasa amplió el área bajo Emergencia Fitosanitaria para incluir a toda la provincia de Entre Ríos y Buenos Aires, extendiendo la vigencia de esta medida hasta el 30 de junio de 2028. La estrategia se centra en la vigilancia activa, inspecciones visuales y la restricción del movimiento de material vegetal que pueda ser portador del insecto en sus distintas etapas.

Si bien la detección temprana es crucial, el operativo enfrenta desafíos, como se evidenció en Gualeguaychú, donde una palmera con daños severos resultó afectada por la plaga Paysandisia archon y no por el picudo rojo. Esto subraya la dificultad de identificar la plaga sin un análisis técnico. El picudo rojo es considerado una de las plagas más destructivas para las palmeras, ya que sus larvas se alimentan del interior de la planta, creando galerías que comprometen su estructura. La capacidad reproductiva, la movilidad del insecto y la dificultad para su detección en etapas iniciales hacen de la vigilancia temprana un pilar fundamental en la estrategia de control. La normativa vigente exige la denuncia inmediata de cualquier avistamiento de ejemplares o daños sospechosos al Senasa, así como la prohibición de trasladar material vegetal afectado.

La emergencia fitosanitaria abarca no solo a las palmeras de producción comercial, sino también a aquellas que forman parte del arbolado urbano, parques, áreas protegidas y otros entornos de valor cultural e histórico. Esto significa que la lucha contra el picudo rojo tiene un impacto directo en el paisaje de pueblos y ciudades argentinas, incluyendo el de Rosario y su región, donde las palmeras son un elemento característico de plazas y avenidas. La vigilancia y la rápida respuesta son esenciales para proteger no solo la producción agropecuaria, sino también el patrimonio paisajístico y ambiental del país.

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