El Niño eleva costos y riesgos en fincas mendocinas por lluvias primaverales
El fenómeno El Niño provoca una primavera inusualmente lluviosa en Mendoza, disparando costos de producción, multiplicando tratamientos contra hongos y amenazando con pérdidas millonarias en cultivos como vid, frutales y hortalizas.

Las claves de la nota
- Lluvias primaverales por El Niño complican fincas mendocinas.
- Aumento de tratamientos contra hongos y costos productivos.
- Riesgo de pérdidas millonarias en vid y frutales.
- Dificultades logísticas y de cosecha en hortalizas.
- Impacto en polinización y rendimiento de semillas.
La provincia de Mendoza, habitualmente marcada por un clima desértico, se ve afectada por un patrón de lluvias primaverales intensas, un escenario poco común que genera preocupación en el sector agropecuario. El fenómeno climático El Niño está provocando un exceso de precipitaciones que impacta directamente en el ciclo productivo de cultivos clave para la región.
Según advierte Claudio Galmarini, director del Centro Regional INTA Mendoza-San Juan, si estas condiciones persisten, las pérdidas en los cultivos serán inevitables. El aumento de la humedad es un caldo de cultivo ideal para enfermedades fúngicas, como la peronóspora y la botritis en la vid, que hasta ahora eran problemas relativamente controlados. La necesidad de aplicar fungicidas se intensifica, pasando de tres o cuatro tratamientos anuales a seis o siete, lo que eleva significativamente los costos. La logística se complica, ya que el suelo embarrado dificulta el acceso de maquinaria tradicional, impulsando la demanda de drones para pulverización.
La situación se extiende a frutales de carozo y frutos secos, donde la prevención de hongos también requiere mayor inversión y precisión en las aplicaciones. En horticultura, las lluvias afectan la cosecha y comercialización, especialmente al ajo temprano, que necesita secado en campo. Las hortalizas de hoja sufren demoras en la recolección y traslado al mercado, mientras que los terrenos bajos enfrentan riesgo de anegamiento. La falta de sol también impacta en la polinización de cultivos como la cebolla y zanahoria, afectando el rendimiento de semillas.
Este panorama de mayor inversión en tratamientos y riesgo de mermas en la producción se suma a la volatilidad de los costos de insumos y la incertidumbre macroeconómica que ya atraviesa el sector agroindustrial argentino. Si bien el impacto de El Niño suele medirse en otras regiones, la provincia cuyana demuestra su vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos, lo que subraya la importancia de la gestión de riesgos y la adaptación tecnológica para mitigar futuras pérdidas. La recomendación actual del INTA es aprovechar cada ventana de tiempo seco para realizar tareas pendientes, ajustar aplicaciones y cosechas al pronóstico meteorológico.
