El modelo agroindustrial de Brasil que superó a la Argentina: sin retenciones ni restricciones a las exportaciones
Brasil expandió su frontera agrícola y multiplicó su producción gracias a políticas de exportación sin retenciones ni restricciones, lo que atrajo millones de habitantes a nuevas zonas de desarrollo y generó una facturación por hectárea el doble que en Argentina.
Las claves de la nota
- Brasil duplicó facturación por hectárea frente a Argentina.
- Ausencia de retenciones y restricciones impulsó agro brasileño.
- Migración masiva y desarrollo de 700 nuevas ciudades en Brasil.
- Brasil es hoy el mayor exportador mundial de carne vacuna.
- Inversión en fertilizantes e insumos se multiplicó en Brasil.
El economista Iván Ordóñez, en diálogo con Infobae, trazó un paralelismo entre la expansión agroindustrial de Brasil y el estancamiento productivo argentino, atribuyendo la diferencia a la continuidad de políticas favorables a las exportaciones en el país vecino. Según Ordóñez, en los últimos veinticinco años, Brasil ha logrado el equivalente a treinta y siete cosechas argentinas, un crecimiento impulsado fundamentalmente por la ausencia de retenciones, prohibiciones a la exportación y cepos cambiarios para sus productores. Esta disparidad se refleja en una facturación por hectárea que, en un período de 23 años, fue el doble en Brasil que en Argentina, acumulando una brecha de 1.550 millones de toneladas y limitando el potencial de crecimiento de la economía argentina.
La expansión territorial de Brasil hacia el centro-oeste ha sido clave en este proceso. Históricamente concentrada en la costa, la población brasileña se ha desplazado hacia el interior, impulsada por la ganadería y, posteriormente, la agricultura, especialmente durante el ciclo de altos precios de las materias primas. Este fenómeno generó un cambio demográfico significativo, con la migración de millones de personas desde áreas metropolitanas hacia zonas rurales y ciudades del centro-oeste, dando lugar a la formación de unas 700 nuevas ciudades. El producto interno bruto por habitante en estas zonas agropecuarias brasileñas supera hoy en un 11% al de los grandes centros urbanos como São Paulo y Río de Janeiro.
La transformación productiva brasileña no se limitó a la producción primaria. La expansión agropecuaria generó un ecosistema de servicios, comercios, centros médicos y universidades, demandando perfiles técnicos y profesionales altamente capacitados. El número de graduados anuales en carreras vinculadas al agro en el centro-oeste brasileño se multiplicó de 300 en 1995 a 6.000 en la actualidad. Este desarrollo se tradujo en un crecimiento exponencial del comercio exterior de la región, pasando de exportar 160 dólares per cápita a 3.000 dólares, el doble del promedio nacional. Un ejemplo contundente es la transformación de granos en proteínas animales: Brasil, que en los años 80 importaba carne vacuna argentina, hoy es el mayor exportador mundial de este producto, agregando valor a sus commodities.
La continuidad de reglas de juego claras y estables permitió a los productores brasileños reinvertir una mayor parte de sus ingresos, duplicando la dosis de fertilizante por hectárea y multiplicando por seis el uso de insumos en veinte años. En contraste, los productores argentinos, ante una elevada carga tributaria, tienden a adoptar estrategias más defensivas. La Ley Kandir, que exime de impuestos a las exportaciones, también ha sido un factor determinante en este modelo de éxito.
