Agro

El maní expande su frontera productiva hacia la zona núcleo argentina con fuerte inversión industrial

El cultivo de maní avanza hacia el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires, impulsado por atractivos arrendamientos y una inversión industrial significativa, como la planta de MSU en Rufino. Dos agrónomos analizan las claves de esta expansión, que promete transformar la matriz productiva de la región.

Fuente original: Infocampo10 min de lecturaMuy Positivo
El maní expande su frontera productiva hacia la zona núcleo argentina con fuerte inversión industrial
Imagen ilustrativa

Las claves de la nota

  • Arrendamientos entre $500 y $1.000 por hectárea.
  • Inversión de US$ 80 millones en planta de MSU.
  • Expansión a sur de Santa Fe y norte bonaerense.
  • Rentabilidad diferencial frente a soja.
  • Manejo agronómico y rotaciones clave.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Infocampo.

El cultivo de maní está experimentando una notable expansión geográfica en Argentina, trascendiendo sus tradicionales zonas de producción en Córdoba y el norte del país para afianzarse en el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Este fenómeno se ve impulsado por una combinación de factores económicos y estratégicos. Por un lado, el atractivo de los arrendamientos, que oscilan entre 500 y 1.000 dólares por hectárea, ofrece una rentabilidad diferencial que atrae a inversores y productores. Por otro lado, la llegada de inversiones industriales significativas, como la planta de procesamiento de MSU en Rufino, Santa Fe, con una inversión de US$ 80 millones y un 90% de construcción, consolida el desarrollo de la cadena de valor en estas nuevas regiones.

La incorporación del maní en la zona núcleo pampeana, conocida por sus suelos de altísimo potencial, no es meramente una cuestión de números. Expertos como José María Piccioni y Lucas Castelari enfatizan la importancia de un manejo agronómico adaptado a cada ambiente, considerando la textura del suelo, la gestión de la cobertura y la planificación de las rotaciones. La rentabilidad del cultivo puede ser sustancial, llegando a equiparar económicamente dos campañas de soja en un mismo año en ciertas condiciones. Para facilitar el acceso a productores sin maquinaria ni experiencia específica, existen modalidades como el alquiler en dólares, la producción por administración y los esquemas llave en mano, que reducen las barreras de entrada.

Esta expansión representa una oportunidad de diversificación para los sistemas agrícolas de la región, pero también plantea desafíos en términos de logística, manejo de insumos y adaptación de tecnologías. La inversión en infraestructura de procesamiento, como la de MSU, es un hito clave que cierra el círculo productivo y fortalece la competitividad del sector. La consolidación del maní en estas nuevas áreas podría modificar la matriz productiva, generando empleo y valor agregado, y posicionando a Argentina como un jugador aún más relevante en el mercado global de maní. Los productores y empresarios de la región deben estar atentos a las oportunidades de inversión y a la evolución de las prácticas agronómicas para capitalizar este crecimiento.

Nota completa en InfocampoLeer la nota original