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El futuro económico argentino se juega en la política, no solo en los recursos
El futuro económico de Argentina no depende exclusivamente de sus recursos naturales o exportaciones, sino fundamentalmente de la construcción de consensos políticos y la estabilidad.
- La política y los consensos son el principal desafío económico de Argentina.
- Falta de acuerdos sobre un modelo de desarrollo genera inestabilidad macroeconómica.
- El diálogo entre adversarios políticos podría reducir el riesgo país.
- Necesidad de construir un marco de estabilidad para la política económica.
- La dirigencia política debe priorizar la supervivencia del país sobre la confrontación.
El análisis de variables económicas externas como el precio del petróleo (WTI), la tonelada de soja o el litio, así como las proyecciones de exportación de Vaca Muerta y la demanda de China o India, solo resuelven una parte de la ecuación argentina. Según el artículo, el verdadero desafío del país no reside en un problema económico intrínseco, sino en uno político. Argentina posee abundantes recursos naturales, energía, agua, alimentos y capital humano, lo que indica que el problema fundamental es de gestión y de falta de consenso sobre un modelo de desarrollo.
La alta volatilidad política argentina se refleja en los mercados, donde un cambio de resultado electoral puede alterar drásticamente el panorama inversor, sin que esto se deba a factores económicos fundamentales. La ausencia de acuerdos sobre un modelo de desarrollo genera una gran varianza en la política económica, lo que a su vez se traduce en inestabilidad macroeconómica. Se ejemplifica con los giros bruscos observados en los últimos años, desde una política monetaria expansiva hasta ajustes fiscales drásticos.
El artículo enfatiza la necesidad de acotar estas oscilaciones y construir un marco de estabilidad, una "cancha" donde se puedan debatir diferentes proyectos y alternar gobiernos sin que cada cuatro años se reinicie el país. La propuesta central es recuperar la costumbre del diálogo y el consenso entre los diferentes actores políticos. Un hipotético encuentro entre figuras de espectro ideológico opuesto, como Javier Milei y Axel Kicillof, podría tener un impacto económico positivo inmediato al reducir el riesgo país, demostrando que la prioridad es el país por encima de las diferencias partidarias.
Este tipo de encuentros de gestión para abordar problemáticas comunes y transversales, como la inflación, el empleo, la IA, pandemias o el sistema previsional, son cruciales. Aunque el oficialismo tenga el mandato de imponer su visión tras ganar elecciones, una democracia saludable no debería reinventarse desde cero cada ciclo electoral. La falta de acuerdos debilita la dirigencia política y la convierte en una "picadora de carne", donde la oposición busca activamente destruir al oficialismo y viceversa, impidiendo el avance sostenido del país.
Este análisis es crucial para inversores y empresarios argentinos, ya que subraya que la volatilidad del riesgo país está intrínsecamente ligada a la polarización política y la falta de consensos. A futuro, será fundamental observar si los diferentes actores políticos logran establecer acuerdos básicos de gestión que trasciendan los ciclos electorales, lo cual podría traducirse en una menor incertidumbre y un entorno más predecible para las inversiones y la actividad productiva en Rosario y la región.

