Dólar, inflación y PBI: cómo variaron las proyecciones económicas en Argentina y qué expectativas quedaron desancladas
Un análisis de los últimos Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) revela que la inflación se mantuvo anclada en torno al 30%, mientras que las proyecciones del dólar cedieron y las del PBI se recortaron a la mitad.

Las claves de la nota
- Inflación proyectada en 30% para 2026.
- Proyecciones de PBI para 2026 se redujeron a 1,5%.
- Dólar proyecta depreciación nominal del 11,5% en 2026.
- Inflación de 2027 proyectada al alza (21,2%).
El mercado financiero argentino ha observado una dinámica dispar en sus proyecciones económicas a lo largo del año, según un informe de la City basado en los últimos siete Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). La inflación se destaca por su estabilidad, manteniendo su pronóstico en torno al 30% desde abril, lo que sugiere una expectativa de que la cifra anual se consolide en ese nivel, muy por encima de la meta oficial del 10,1% para el Presupuesto 2026.
En contraste, la previsión para el dólar ha mostrado una tendencia a la baja, proyectando una depreciación nominal del 11,5% para finales de 2026 frente a una inflación esperada del 30%, lo que implicaría una apreciación real del peso. Sin embargo, las proyecciones para la inflación de 2027 muestran una tendencia al alza, pasando de 19,3% en marzo a 21,2% en septiembre, lo que aumenta la brecha con el supuesto oficial del 18%.
La variable con mayores ajustes ha sido el Producto Bruto Interno (PBI), cuyas proyecciones de crecimiento para 2026 se han reducido a la mitad, pasando de un rango de 2,8%-3,3% hasta junio a solo 1,5% en septiembre. Esta fuerte corrección se sustenta en datos de actividad económica que muestran contracciones, como la del 1% desestacionalizada en el tercer trimestre y el derrumbe del 2,9% en julio del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). La caída en las expectativas de crecimiento para 2026 pone en jaque las bases del Presupuesto, que contemplaba un crecimiento del 3%.
Para la región de Rosario y Santa Fe, la desaceleración esperada en el PBI podría impactar en la demanda interna y en la inversión, afectando sectores clave como el agroindustrial y la manufactura. La apreciación real del peso, si se materializa, podría beneficiar a los importadores pero presionar a los exportadores, incluyendo a los productores agropecuarios que ven sus márgenes afectados por los costos en dólares.
