
Imagen ilustrativa
Diez heladas consecutivas golpean la producción hortícola del Gran Santa Fe
Una decena de heladas consecutivas desde finales de junio ha causado serios daños en los cultivos hortícolas del Gran Santa Fe, afectando especialmente a lechugas, rúcula y achicoria, y generando preocupación por la calidad de la oferta regional.
- Diez heladas consecutivas afectaron cultivos hortícolas.
- Lechuga, rúcula y achicoria son las más perjudicadas.
- El 90% de las hectáreas ya estaban sembradas.
- No se esperan faltantes ni aumentos de precios por ahora.
La región hortícola del Gran Santa Fe, que abarca unas 1200 hectáreas al norte de la capital provincial, ha sufrido un severo impacto debido a una serie de cerca de diez heladas consecutivas registradas desde el 26 de junio. Este fenómeno climático se suma a las inundaciones que días atrás habían afectado a la misma zona, provocando una merma casi total en verduras de hoja y hortalizas. Las heladas han deteriorado significativamente los cultivos, con la lechuga mostrando un amarillamiento y pérdida de calidad, mientras que la rúcula y la achicoria también han resultado perjudicadas. El brócoli, en los sectores más bajos, presenta inconvenientes ya que la escarcha puede dañar el corazón de la planta.
Guillermo Beckmann, presidente de la Sociedad de Quinteros de Santa Fe, describió el invierno actual como más riguroso que el del año pasado, señalando que el frío intenso paraliza el crecimiento de los cultivos y genera pérdidas en las plantas más sensibles. A pesar de los daños evidentes, Beckmann aclaró que el 90% de las hectáreas ya estaban sembradas, lo que significa que aún queda producción pendiente. Las ventas se mantienen tranquilas, con una mayor demanda de productos como papas, batatas, calabazas y zapallo, típicos de la temporada invernal. Por el momento, no se esperan faltantes ni incrementos significativos en los precios de las verduras de hoja, ya que la oferta actual alcanzaría para cubrir la demanda.
Los productores están implementando medidas para mitigar los efectos del frío, como el riego para aportar humedad al suelo y el uso de estructuras de media sombra. Sin embargo, el viento helado sigue provocando daños. La fragilidad de cultivos como la rúcula ha llevado a su casi desaparición, y la achicoria también enfrenta serios problemas. Este escenario subraya la vulnerabilidad del sector hortícola ante eventos climáticos extremos, una constante preocupación para la economía regional y el abastecimiento de alimentos frescos.
Esta noticia es relevante para el sector agropecuario argentino, especialmente para los productores hortícolas de la región y los consumidores. Los inversores y empresarios del sector deben estar atentos a cómo estos eventos climáticos recurrentes afectan la oferta y los precios de los productos frescos, así como a las estrategias de adaptación que implementan los productores. La recurrencia de heladas y sequías pone de manifiesto la necesidad de considerar el impacto del cambio climático en la planificación agrícola a largo plazo.

