Crédito para reactivar la economía: la política monetaria restringe la liquidez en Argentina
El Gobierno impulsa créditos hipotecarios, para vehículos y en dólares, pero la política monetaria restrictiva y la alta morosidad dificultan la reactivación económica, con préstamos estancados como porcentaje del PBI.

Las claves de la nota
- Créditos hipotecarios y para vehículos lanzados por el Gobierno.
- Política monetaria restringe liquidez en Argentina.
- Morosidad de familias en 12,77% en junio.
- Estancamiento del crédito como porcentaje del PBI.
- Control de agregados monetarios y escasez de pesos.
El Gobierno argentino busca dinamizar la economía, que registró una caída del 0,6% en el segundo trimestre, a través de la reactivación del crédito. Se han lanzado programas de hasta $2 billones para créditos hipotecarios, se flexibilizaron las condiciones para el financiamiento en dólares para empresas no exportadoras y el Banco Nación amplió líneas para la compra de vehículos. Sin embargo, estas medidas encuentran un obstáculo significativo en la política monetaria restrictiva que limita la liquidez en el mercado interno. El análisis del Ieral señala que estas acciones son paliativos ante un problema estructural que se agudizó desde abril de 2025, cuando la escasez de pesos no se tradujo en la esperada aparición de "dólares del colchón", llevando a un estancamiento del stock de préstamos como porcentaje del PBI, lo cual impacta directamente en la caída de actividades generadoras de empleo.
La alta morosidad es otro factor crítico que frena el financiamiento. En junio, la mora de las familias alcanzó el 12,77%, y se estima que en julio habría avanzado al 12,94%. Un informe del Banco Nación reconoce que los niveles de irregularidad permanecen elevados y no hay indicios claros de consolidación en el proceso de normalización. Para facilitar las refinanciaciones, el Ieral sugiere que el Banco Central debería garantizar liquidez a corto plazo y un horizonte más amplio a mediano plazo, incluso evaluando su intervención en el mercado de tasas, similar a su actuación en el mercado de futuros del dólar. Otra alternativa es facilitar el traspaso de créditos a tasa fija hacia préstamos ajustables por UVA, lo que reduciría la cuota inicial, aunque esto requeriría la intervención del Central para gestionar el flujo de caja de las entidades y una reconsideración de la presión impositiva.
La política monetaria, centrada en el "control de agregados monetarios" desde abril de 2025 como estrategia antiinflacionaria, ha generado volatilidad en las tasas de interés y una escasez de pesos que se logró a costa de sacrificar la acumulación de reservas. A fines del año pasado, el BCRA comenzó a comprar dólares de forma masiva sin modificar su patrón monetario. Entre enero y agosto, solo 22 de cada 100 pesos emitidos para la adquisición de divisas circularon en la economía. En los últimos doce meses, la base monetaria aumentó un 6,6% nominal, mientras que el IPC subió un 33,5%. Este "sobreajuste" monetario provocó que la cuenta corriente de la balanza de pagos pasara de un déficit del 1,2% del PBI en el primer trimestre de 2025 a un superávit de alrededor del 2% en los primeros tres meses de 2026, indicando que la tasa de inversión se encuentra significativamente por debajo del ahorro de la economía. La situación actual presenta una paradoja: se busca impulsar el crédito, pero las restricciones monetarias son más severas que nunca, con el M2 privado en un 7,9% del PBI en el segundo trimestre.
